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por rubén a. arribas



En el principio fue el entusiasmo, y este ordenó y desordenó a su gusto, hasta que en medio de lo caótico de las ilusiones acertamos a juntar varias palabras coherentes, las que creemos haber escrito aquí, procedentes de discursos singulares y diferenciados por tantas circunstancias —por ejemplo los tan de moda papeles que dan derecho a vivir en este mundo tanto como las madres— que por eso decidimos juntarlas y dejar que fueran ellas, las circunstancias, las que nos abrieran puertas que presentíamos pero que aún ignorábamos; sin ir más lejos, la elaboración del primer número de una revista que, desde un principio, tuvimos claro que saldría, pero de la que nunca estuvimos seguros sobre lo que no habría que escribir, pues cuando uno se propone nacer, no se sabe muy bien por qué, siempre intenta nacer con el pan debajo el brazo, la mili hecha, un par de carreras universitarias, casita en la playa y sueldo de futbolista, es decir, aún le falta a uno universo sobre el que quisiera hablar. En fin, afortunadamente para ustedes y para nuestra salud, poco a poco fuimos plantando los pies en el suelo y acotando de manera razonable, al menos, este primer esbozo del trillón de cosas que nos gustaría compartir con los terrícolas, antes de que terminemos siendo abducidos por los extraterrestres que están ahí afuera dale que te pego a la abducción de gente rara, y que un día nos van a dar un susto y nos van a elegir a nosotros y verás.

Sin pedir más clemencia que la que cada uno juzgue necesaria y tenga a bien dispensarnos, sí que nos gustaría excusarnos desde el lado de nuestra inexperiencia a la hora de abarcar la cuasi infinitud de posibilidades que ofrece la red de redes. Como buenos atletas; como frustrados futbolistas que son algunos de los que componen el elenco de esta revista; como ruidosos guitarristas que amartillan impenitentes su instrumento otros, no nos queda más remedio que recurrir a los tópicos y prometer que seguiremos trabajando en ello... además de en nuestros trabajos respectivos, claro, para llegar a final de mes y poder seguir manteniendo con vida este juguete para niños mayores en que se nos ha convertido alguno de nuestros pequeños y sencillos placeres.

Les deseamos sinceramente que disfruten de su estancia en nuestro jardín; les pedimos que no pisen las flores y que tampoco se vayan sin decirnos a qué huelen y, sobre todo, que no se lo piensen dos veces si lo que quieren es disfrutar: las invitaciones las podrán recoger en miles de puntos inexistentes que imaginaremos para la ocasión. Sírvanse del placer de pasear cuanto quieran y no dejen de venir acompañados, si es que la soledad no conviene en dejarles tranquilos cuando los días son frescos, la brisa sopla ligera y el sol aún se deja ver de manera tímida por entre las nubes. Cierren las ventanas, abran las pantallas y surquen lo que haya que surcar. Nosotros, que somos bien nacidos, como decían los antiguos del lugar, les seremos agradecidos.

Sean bienvenidos a Teína.

 

 
Núm. 1 Octubre 2002. Teína. La compañía del té. redaccion@revistateina.com