Una película imposible

Alberto Olmos

En la famosa película Freaks de Tod Browning, se afirmaba que ese filme iba a ser excepcional ya que las personas deformes que aparecían en él dejarían de existir muy pronto gracias a los avances de la ciencia. Si nunca se ha hecho una película similar a Freaks (aunque películas escabrosas hay unas cuantas) no se debe tanto a los adelantos eugenéticos como a los vade-retros dados a la libertad de expresión, que cada día ve más amenazado su natural pizpireto y provocador.

Mirando los títulos de crédito de las películas actuales se descubre que aún persiste el actor físicamente peculiar, que interviene en decenas de películas no por sus dotes interpretativas sino por esa cualidad ornamental que su extravagante físico aporta al filme. Con estos actores y un director lo suficientemente desprejuiciado podría hacerse una película memorable. Por si alguien con dinero lee esto y quiere financiarlo, ahí dejo mi proyecto de Película Imposible.

Proyecto de una película imposible

Estos son los actores imprescindibles para encarnar a los personajes de la cinta.

VERNE TROYER. Famoso por el genial personaje de Mini-Yo en la cutrísimamente divertida saga Austin Powers, Verne Troyer exige ya mismo un papel protagonista. Nacido en 1969 en Michigan (EE. UU.), sus 81 centímetros de altura le han posibilitado ser el doble de los bebés en las escenas peligrosas, así como de algunos animales. Cuando en 1999 estrenó su personaje de Mini-Yo (Mini-Me, en inglés), su figura se volvió tan popular que no ha dejado desde entonces de salir en programas de televisión, anuncios y eventos sociales de todo tipo.

MATTHEW McGRORY. La pareja ideal de Verne Troyer no podía ser otra que Matthew McGrory, un actor que mide dos metros y veintinueve centímetros. Es decir, no le saca una cabeza a Mini-Yo, sino el resto del cuerpo. Su carrera cinematográfica tiene títulos bastante conocidos, como Men in Black II, Big Fish o Constantine. Con 32 años de edad, Matthew McGrory puede dar aún el último estirón y convertirse en una estrella.

DANNY TREJO. Dudo de que más de dos espectadores sepan quién es Danny Trejo, pero seguro que le han visto morir unas doscientas veces en televisión. Danny Trejo es el mejicano con cara de acerico y mirada mercenaria que enrolan en toda película de acción que se precie. Nacido en Los Ángeles en 1944, ha participado en noventa películas en los últimos veinte años, aunque por suerte no le ha dado por dirigir ninguna. Primo del director Robert Rodríguez, Danny Trejo ha llegado a un punto en que los productores le dan personajes con diálogos, lo que significa no sólo que sabe hablar, sino que puede llegar a ser un actor solvente.

VINCENT D´ONOFRIO. En toda película debe haber un momento para el homenaje y el guiño metacinéfilo. Y ahí es donde entra Vincent D´onofrio, un actor que conoció la fama con su personaje de Recluta Patoso en La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987). Después, curas de adelgazamiento y que en realidad él no era tan feo, hicieron que hasta llegara a interpretar a Orson Welles en Ed Wood. Un actor estupendo, que se deforma cuando quiere (Men in black, 1997), y que ahora triunfa en televisión con el drama Ley y Orden.

CHRISTINA RICCI. El concepto hollywoodiense de actriz hace muy difícil encontrar estrellas femeninas para esta película imposible. Una actriz, hoy por hoy, es una tía buena, y si no lo eres entonces dedícate al teatro universitario. Christina Ricci ha sido abducida por esta teoría y actualmente resulta irreconocible. Cuando debutó en 1990 con Sirenas el mundo entero quedó cautivado por su extraño físico, especialmente por ese abombamiento craneal tan marciano. Al año siguiente ya se le buscó familia, La familia Adams, donde la niña no se sentía discriminada. Después, su estimable carrera sumó títulos a cargo de John Waters, Tim Burton o Vincent Gallo.

ZELDA RUBINSTEIN. Completa el grueso del reparto esta mujer tan adicta a los ectoplasmas y las paredes que dan al más allá. Nacida en 1936, Zelda Rubinstein se inició en el cine con casi cincuenta años de edad, y su papel más destacado fue el de clarividente en Poltergeist (1982). El director catalán Bigas Luna la fichó entre Poltergeist II y Poltergeist III para su película Angustia (1987), un filme estupendo claramente infravalorado. Zelda Rubenstein sigue hoy en día hablando con fantasmas y espíritus tanto en cine como en televisión.

SHINYA TSUKAMOTO. Como director de este elenco inenarrable no se me ocurre nadie mejor que Shinya Tsukamoto. El cineasta japonés que más posibilidades tiene de que alguien decida quemar sus películas por obscenas y geniales haría sin duda un gran trabajo al frente de este proyecto. Además, dada su afición por aparecer como actor en las películas de Takashi Miike, Tsukamoto podría reservarse un papel y dar ese toque asiático que hoy en día parece imprescindible para que una película tenga éxito.