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Albena:
¿teatro comercial?
- ¿Definirías a ALBENA como una compañía de teatro comercial?
- Esta pregunta se la hicieron a Serrat hace mucho tiempo y Serrat
contestó: «Si entendemos comercial como una cosa peyorativa, donde
se hacen concesiones a cambio de ganar público, evidentemente
yo no hago canciones comerciales.» Estoy de acuerdo con esto,
y en esa medida no hago teatro comercial. Pero si entendemos por
comercial algo que tenga en cuenta al público, que busque un equilibrio
entre que el público se encuentre a gusto, que yo sepa que le
puede llegar y que a mí me interese lo que voy a hacer, en ese
caso sí hago teatro comercial. Nosotros no damos un cheque en
blanco al espectador, realizamos espectáculos asumiendo el riesgo
de que es posible que hagamos doscientas representaciones y todavía
nos cueste dinero... Pese a todo, nos permitimos este lujo.
- ¿Qué importancia tiene el público en vuestro concepto
de teatro?
- Mucha gente dice: tenemos que hacer teatro: si llega bien y
si no llega, también. Yo digo que no; el teatro debe llegar, tienes
que buscar el equilibrio. Y si quieres vivir de esto más aún.
Para mí es infinitamente mejor que la gente que termina arte dramático
haga teatro comercial —incluso del peyorativo— antes que servir
copas. Es mucho mejor que un actor esté formándose y ganándose
un dinerito en algo relacionado con su oficio, que trabajar en
un bar para poder comer, porque ha montado un espectáculo durísimo
que no lo compra ningún programador. Si no creamos una industria,
empresas, una afición al teatro y espectáculos que la gente vaya
a ver, difícilmente vamos a conseguir vivir de esto. No podemos
estar dependiendo únicamente de la ayuda, de la subvención, porque
con eso no se mantiene nadie. Si no tienes público no vas a comer.
Además, el teatro, como el fútbol o el cine, es un trabajo de
equipo. La pintura, la literatura o la escritura son trabajos
más solitarios; quienes hacemos teatro tenemos que ganar para
que coma un equipo, siete u ocho personas al menos.
- ¿Qué esperas de una obra de teatro?
- El teatro debe tener calidad, tiene que emocionar al espectador,
hacerle reír o hacerle llorar, pero en cualquier caso que cuando
uno salga haya ocurrido algo. Lo que no puede hacer el teatro
es dejar al espectador indiferente. Muchas veces los teatreros
nos mirarnos el ombligo, y hacemos obras que nos gustan a nosotros
y a cuatro amigos. Así lo que vamos a hacer es teatro amateur.
Por el bien del teatro y de las artes escénicas, de la calidad
y de la gente que quiere vivir del teatro ciertos prejuicios deberían
caer.
- Tenéis detractores, debido al tipo de teatro que montáis.
¿Qué clase de críticas recibís?
- Algunos dicen que lo que hacemos es muy gracioso, que es para
todo el mundo. No saben lo difícil que es y cuántas horas de trabajo
lleva eso. Tenemos un lenguaje directo, cómico, pero ofrecemos
un trabajo muy bien acabado, y no escatimamos tiempo y dinero
para conseguirlo. Nuestros actores
trabajan profesionalmente: llegan horas antes y preparan su cuerpo
y su voz. Esta gente, a la que atacan de «comercial», trabaja
mucho. Por el contrario, según mi experiencia, muchos de los actores
y actrices denominados malditos llegan quince o veinte
minutos antes de la función, ¡y en qué condiciones! Hay gente
con talento en el teatro alternativo, pero también hay otra a
la que todo le vale.
Albena:
la marca personal
- ¿Qué hace que un espectáculo sea de ALBENA?
- En primer lugar, Carles o yo debemos encontrarle algo que nos interese contar.
También valoramos que su sensibilidad esté cerca de la nuestra:
nos interesan las vivencias personales; no hablamos del poder,
la guerra o la educación, sino de las personas. Un dato: en los
carteles de ALBENA siempre aparece un rostro humano; y eso no
es gratuito: consideramos que nuestro trabajo debe estar muy cerca
del ser humano. Por eso buscamos historias que enganchen a la
gente, que usen un lenguaje ágil y directo, y que pertenezcan
a un autor contemporáneo.
- ¿La mayoría de vuestras obras son comedias?
- No diría comedias en todos los casos, pero si diría humor. En
algunos casos hay algún tinte de humor negro, en otros de ironía,
y a veces hasta de un humor más blanco. Siempre jugamos con ello.
Nos gustan otros géneros —en los que también hemos incursionado—,
pero nos sentimos más cómodos aquí. Para nosotros, el humor es
la manera de combatir el drama; la denuncia es la misma, pero
entra de otra manera.
- ¿Tú crees que ALBENA ha recibido la valoración que se
merece?
- Nadie nos ha regalado nada. Muchísima gente entiende que realizamos
un gran esfuerzo, que nos interesa el público y que buscamos ofrecerle
a éste un producto de entretenimiento. Si tenemos público es porque
éste viene y vuelve, y además nos recomienda; y eso sucede por
algo. No se trata de algo gratuito, y tampoco ocurre en todo el
teatro comercial. Eso se gana a pulso: promediamos más de doscientas
representaciones al año.
- ¿ALBENA es ya una marca consolidada en España?
- Nuestra marca no está tan consolidada fuera de la Comunidad
—y ni tan siquiera en Valencia— para aspirar a percibir el dinero
que sí reciben gente de otras autonomías. De todos modos, encontramos
muy interesante la nominación de ALBENA a un premio Max —y ya
es la cuarta— en el área de producción de espectáculos teatrales
(*). Para mucha gente de Valencia somos una empresa grande y comercial;
sin embargo, comparados con las otras dos que aspiran al premio
(de Barcelona y Madrid), nosotros sentimos que somos David frente
a Goliat. Los premios te ayudan, pero nada vino gratuitamente
hasta ALBENA: llevamos diez años en esto, doce espectáculos, casi
dos mil representaciones y una treintena de premios y hemos estrenado
a siete autores contemporáneos; sin embargo, cada tres meses nos
planteamos cerrar o seguir adelante.
(*) Esta entrevista
se realizó antes de la entrega de los premios Max. Albena
además de estar nominada por cuarta vez consecutiva a mejor
empresario o productora de teatro y danza; tenía otras
dos nominaciones: Artefactes nominado a mejor espectáculo
infantil. José Antonio Portillo nominado a la
mejor escenografía por Artefactes. Finalmente no obtuvo
ninguno de los galardones.

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