Entrevista a Toni Benavent, Productor

«Si 'comercial' es buscar un equilibrio entre que el público se encuentre a gusto y lo que a mí me interesa hacer, sí: hago teatro comercial»

 







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Carles Alberola y Toni Benavent fundaron ALBENA Teatre en 1994. Desde entonces han creado doce espectáculos, han realizado más de 2.000 representaciones y acumulan más de treinta premios. Desde finales de los ochenta, Benavent se dedica profesionalmente a la gestión, producción, distribución y organización de espectáculos. Participó en la creación de la Coordinadora Nacional de Salas Alternativas, de cuya junta directiva formó parte cuatro años. También es miembro fundador de la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Danza, donde ejerció un tiempo como presidente. Otras asociaciones con las que está o ha estado vinculado son: la Informal European Theater Meatting, la Plataforma de las Artes Escénicas del País Valenciano y la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza, entidad que agrupa a catorce asociaciones y a más de doscientas empresas teatrales. En la actualidad preside esta última.

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Albena: ¿teatro comercial?

- ¿Definirías a ALBENA como una compañía de teatro comercial?

- Esta pregunta se la hicieron a Serrat hace mucho tiempo y Serrat contestó: «Si entendemos comercial como una cosa peyorativa, donde se hacen concesiones a cambio de ganar público, evidentemente yo no hago canciones comerciales.» Estoy de acuerdo con esto, y en esa medida no hago teatro comercial. Pero si entendemos por comercial algo que tenga en cuenta al público, que busque un equilibrio entre que el público se encuentre a gusto, que yo sepa que le puede llegar y que a mí me interese lo que voy a hacer, en ese caso sí hago teatro comercial. Nosotros no damos un cheque en blanco al espectador, realizamos espectáculos asumiendo el riesgo de que es posible que hagamos doscientas representaciones y todavía nos cueste dinero... Pese a todo, nos permitimos este lujo.

- ¿Qué importancia tiene el público en vuestro concepto de teatro?

- Mucha gente dice: tenemos que hacer teatro: si llega bien y si no llega, también. Yo digo que no; el teatro debe llegar, tienes que buscar el equilibrio. Y si quieres vivir de esto más aún. Para mí es infinitamente mejor que la gente que termina arte dramático haga teatro comercial —incluso del peyorativo— antes que servir copas. Es mucho mejor que un actor esté formándose y ganándose un dinerito en algo relacionado con su oficio, que trabajar en un bar para poder comer, porque ha montado un espectáculo durísimo que no lo compra ningún programador. Si no creamos una industria, empresas, una afición al teatro y espectáculos que la gente vaya a ver, difícilmente vamos a conseguir vivir de esto. No podemos estar dependiendo únicamente de la ayuda, de la subvención, porque con eso no se mantiene nadie. Si no tienes público no vas a comer. Además, el teatro, como el fútbol o el cine, es un trabajo de equipo. La pintura, la literatura o la escritura son trabajos más solitarios; quienes hacemos teatro tenemos que ganar para que coma un equipo, siete u ocho personas al menos.

- ¿Qué esperas de una obra de teatro?

- El teatro debe tener calidad, tiene que emocionar al espectador, hacerle reír o hacerle llorar, pero en cualquier caso que cuando uno salga haya ocurrido algo. Lo que no puede hacer el teatro es dejar al espectador indiferente. Muchas veces los teatreros nos mirarnos el ombligo, y hacemos obras que nos gustan a nosotros y a cuatro amigos. Así lo que vamos a hacer es teatro amateur. Por el bien del teatro y de las artes escénicas, de la calidad y de la gente que quiere vivir del teatro ciertos prejuicios deberían caer.

- Tenéis detractores, debido al tipo de teatro que montáis. ¿Qué clase de críticas recibís?

- Algunos dicen que lo que hacemos es muy gracioso, que es para todo el mundo. No saben lo difícil que es y cuántas horas de trabajo lleva eso. Tenemos un lenguaje directo, cómico, pero ofrecemos un trabajo muy bien acabado, y no escatimamos tiempo y dinero para conseguirlo. Nuestros actores trabajan profesionalmente: llegan horas antes y preparan su cuerpo y su voz. Esta gente, a la que atacan de «comercial», trabaja mucho. Por el contrario, según mi experiencia, muchos de los actores y actrices denominados malditos llegan quince o veinte minutos antes de la función, ¡y en qué condiciones! Hay gente con talento en el teatro alternativo, pero también hay otra a la que todo le vale.

Albena: la marca personal

- ¿Qué hace que un espectáculo sea de ALBENA?

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En primer lugar, Carles o yo debemos encontrarle algo que nos interese contar. También valoramos que su sensibilidad esté cerca de la nuestra: nos interesan las vivencias personales; no hablamos del poder, la guerra o la educación, sino de las personas. Un dato: en los carteles de ALBENA siempre aparece un rostro humano; y eso no es gratuito: consideramos que nuestro trabajo debe estar muy cerca del ser humano. Por eso buscamos historias que enganchen a la gente, que usen un lenguaje ágil y directo, y que pertenezcan a un autor contemporáneo.

- ¿La mayoría de vuestras obras son comedias?

- No diría comedias en todos los casos, pero si diría humor. En algunos casos hay algún tinte de humor negro, en otros de ironía, y a veces hasta de un humor más blanco. Siempre jugamos con ello. Nos gustan otros géneros —en los que también hemos incursionado—, pero nos sentimos más cómodos aquí. Para nosotros, el humor es la manera de combatir el drama; la denuncia es la misma, pero entra de otra manera.

- ¿Tú crees que ALBENA ha recibido la valoración que se merece?

- Nadie nos ha regalado nada. Muchísima gente entiende que realizamos un gran esfuerzo, que nos interesa el público y que buscamos ofrecerle a éste un producto de entretenimiento. Si tenemos público es porque éste viene y vuelve, y además nos recomienda; y eso sucede por algo. No se trata de algo gratuito, y tampoco ocurre en todo el teatro comercial. Eso se gana a pulso: promediamos más de doscientas representaciones al año.

- ¿ALBENA es ya una marca consolidada en España?

- Nuestra marca no está tan consolidada fuera de la Comunidad —y ni tan siquiera en Valencia— para aspirar a percibir el dinero que sí reciben gente de otras autonomías. De todos modos, encontramos muy interesante la nominación de ALBENA a un premio Max —y ya es la cuarta— en el área de producción de espectáculos teatrales (*). Para mucha gente de Valencia somos una empresa grande y comercial; sin embargo, comparados con las otras dos que aspiran al premio (de Barcelona y Madrid), nosotros sentimos que somos David frente a Goliat. Los premios te ayudan, pero nada vino gratuitamente hasta ALBENA: llevamos diez años en esto, doce espectáculos, casi dos mil representaciones y una treintena de premios y hemos estrenado a siete autores contemporáneos; sin embargo, cada tres meses nos planteamos cerrar o seguir adelante.

(*) Esta entrevista se realizó antes de la entrega de los premios Max. Albena además de estar nominada por cuarta vez consecutiva a mejor empresario o productora de teatro y danza; tenía otras dos nominaciones: Artefactes nominado a mejor espectáculo infantil. José Antonio Portillo nominado a la mejor escenografía por Artefactes. Finalmente no obtuvo ninguno de los galardones.

 

 

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