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SOBRE EL AUTOR

Unai Elorriaga (Algorta, Getxo, 1973). Escritor en lengua vasca que lleva a cabo también la traducción de su obra al español. Hasta la fecha ha publicado las novelas SPrako tranbia, 2001 (Un tranvía en SP, 2003) y Van´t Hoffen Ilea, 2003 (El pelo de van´t Hoff, 2004). La primera de ellas recibió el Premio Nacional de Narrativa de 2002.

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ENTREVISTA A UNAI ELORRIAGA

«¿Qué hay de autobiográfico
en tu vida?»

 

Alberto Olmos
escritorfantasma@latinmail.com

 

Con sólo dos libros editados, Unai Elorriaga ya es un escritor al que merece la pena preguntarle cosas. Incluso cosas absurdas. En esta entrevista, primero el autor da cuenta de su vida literaria, tanto de los actos públicos a los que obliga la fama como de ese momento de intimidad en el que tiene que ser más rápido que su sombra e inyectar luz en un folio en blanco; después, se somete al novedoso Test de Vardaman, una decena de interrogantes que llama a las puertas de su creatividad.

 

El mundo es más pequeño de lo que se piensa.

El mundo es más pequeño que un cementerio.

Yo he visto el mundo por la televisión, y es bastante pequeño.

Un tranvía en SP

 

Siempre me ha llamado la atención un rasgo de los músicos: el hecho de que, aparte de componer sus canciones, tengan que tocarlas luego ante el público. Creo que las dos cosas, no sólo no tienen nada que ver, sino que están en contradicción. En el caso de los escritores, sucede algo parecido con las charlas, conferencias, entrevistas y clases literarias que os hacen dar. ¿Como afrontas tú esa obligación de ser un «showman», de hablar en público y hacer promoción de tus novelas?

La verdad es que no me molesta demasiado. A no ser que tenga las amígdalas como un balón de fútbol para jugar en la nieve. Incluso hay veces en las que disfruto. No disfruto, por supuesto, cuando tengo que ir a un pueblo a 93 kilómetros del mío a dar una charla, con lluvia, con noche, para que al llegar allí se presenten a la charla tres personajes, dos de ellos organizadores (no por interés sino porque trabajan en el ayuntamiento) y la tercera resguardándose del agua.

Pero cuando veo verdadero interés, a pesar de que únicamente sean dos personas, empiezo a disfrutar. Y hago experimentos: cuento cosas de las que estoy utilizando en la nueva novela. Y miro la cara de la gente, los gestos, la aceptación, el rechazo, y todo eso me sirve para entender a los diferentes lectores. Porque todas las caras no son iguales. Pero cuando hay unanimidad en un gesto, ya sé que lo que estoy contando va a funcionar igual en Estonia o en Serbia.

 

 

 

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