Portada literaria


Lecturas

La televisión: el espejo del reino,
de Enrique Lynch

Entrevista

Unai Elorriaga
«¿Qué hay de autobiográfico en tu vida?»

Venenos nutritivos

Perros viejos, perros jóvenes

Consumibles

La signatura Tiz

Menos de 25 pesos

La cesta de la compra

Ganador del concurso
de relatos de teína


 

Texto de Cristina Peri Rossi

 

Texto de Antonio Muñoz Molina

 

Texto de Juan José Millás

 

Texto de Federico Jeanmaire

 

Texto de Federico Jeanmaire (Mire)

 

Texto de Juan Marsé

 

La cesta de la compra



 

Rubén A. Arribas
revistateina@yahoo.es

 

El amor es una droga dura / Cristina Peri Rossi
Seix Barral / Buenos Aires, 1999
255 páginas / 5 pesos
Librería Dickens, Corrientes 1375

«La psicología es una ciencia burguesa»

Esta uruguaya, afincada en España desde 1972, firma una novela inverosímil. Javier, prestigioso fotógrafo, vive en Barcelona y tiene una cuenta bancaria digna de Donald Trump —compra casas de campo, vestidos a su amante, vive en hoteles lujosos, etc.—. De la joven bohemia profesional y aventurera en Ruanda, Nicaragua y Afganistán, el protagonista devino en fotógrafo publicitario, cincuentón, adicto a las drogas, los espirituosos, las modelos y, en general, a la vida intensa y rápida de la ciudad. Para considerarse más allá del bien y del mal, Javier analiza sus relaciones amorosas a la luz de las enseñanzas de Freud y Lacan —a quien llama maestro— o confronta sus opiniones con un psicólogo amigo. Su cháchara viene, además, sazonada con citas de Proust, Melville o Julia Kristeva. Las mujeres lo consideran muy atractivo, no sólo por la influyente posición que ocupa en el mundo publicitario, sino también por su musculatura torneada y el parecido con Robert Redford. Esta desbocada fantasía sexual catalana de la autora, por si fuera poco, dice 'cigarrillo', 'pendejo' y 'coger' —a veces— en vez de 'tabaco', 'niñato' y 'follar'. No sé que me extrañó más, si esto último —¿difieren la edición argentina de la española?— o que el tal Javier hable de «compromisos emocionales», «miedo a la castración», «la madre como Gran Represora» o de «Papá Freud». Definitivamente, Peri Rossi confundió Montevideo o Buenos Aires con Barcelona (el argumento importa poco, es una excusa para escribir sobre el deseo: Javier sufre el síndrome de Stendhal —quedar descompuesto a causa de una belleza deslumbrante—; de ahí que un día encuentre a una lolita de 28 años, Nora, histérica perdida, que le arruina la salud.)

A pesar de todo, Peri Rossi tiene qué contar y escribe pasajes rotundos, dignos de un mejor desarrollo novelístico: «Si no tienes guardaespaldas, es que has fracasado en esta vida. No eres nadie. Si nadie desea matarte, ni robarte, ni envidia tu trabajo, ni desea lo que tú tienes, es que eres un perdedor.» o «Esta ciudad era así, pensó Javier: la gente pagaba a masajistas para ser tocada, y pagaba a psicoterapeutas, para ser escuchada.» Una mala novela de ideas interesantes, que da mucho juego para discutir en la sobremesa con los amigos. (Por cierto, La última noche de Dostoievski, también de esta autora tiene una trama parecida, con narrador varón en manos del psicoanálisis. Tremendos estos rioplatenses con el diván.)

 

Diario del Nautilus / Antonio Muñoz Molina
Plaza y Janés / Barcelona, 1986
162 pág. / 4 pesos /
Librería Fin de siglo, Corrientes 1966


En busca del capitán Nemo

Interesante libro de artículos, de corte literario en su mayoría, que el autor publicó en el periódico Ideal de Granada a principios de los ochenta. Muñoz Molina (Úbeda, 1956) gusta, ya sea en novelas como El jinete polaco o en artículos como estos, del fraseo largo, fiel a la reconocida deuda que mantiene con El Perseguidor, Julio Cortázar, quizá en una búsqueda, aquí y allá, en la prosa novelada o hecha artículos, por conseguir aquél swing del que también hablara tanto otro enamorado del jazz, Kerouac. De hecho, Orfeo Nemo, la necrológica que le dedica el autor a Cortázar a la muerte de éste, además de conmovedora, es una muestra ejemplar de pulso firme y sintaxis maleable. Cuando Muñoz Molina tiene el día y habla de la soledad, el insomnio, el olvido o de las ciudades y los viajes logra artículos dignos de ser gozados más de una vez. Pero cuando el autor no está inspirado y además se pierde por entre los berenjenales metaliterarios para buscar analogías con la vida, la prosa sinuosa de Molina se acartona, se vuelve excesivamente clásica y es capaz de matar por aburrimiento al lector, incluso para contarle que una mujer quiere embarazarse con el semen congelado de su difunto marido. No obstante esa polarización, priman los artículos notables sobre los demás. Y, como resulta habitual en los literatos, hay unos cuantos homenajes a las influencias: Borges, Kafka y, naturalmente, Jules Verne.


La viuda incompetente y otros cuentos / Juan José Millás
Plaza y Janés / Barcelona, 1998
109 páginas / 1 peso
Librería Fin de siglo, Corrientes 1966

Variaciones sobre el hombre cornudo

Millás (Valencia, 1946) convence en las distancias cortas. Sus artículos y cuentos hablan mejor de él que las novelas, donde encuentra demasiado espacio para divagar. Aquí Millás factura relatos divertidos, estructuralmente eficaces, con una admirable economía de palabras, siempre con algún destello ocurrente y hasta con un poso de melancolía. Este libro es ideal para viajar en el colectivo o en el subte: cada cuento ocupa escasos cinco minutos de lectura y garantiza pasar un buen rato; como hay 18, se puede incluso calcular cuántos viajes dura.

Títulos como El adúltero desorientado, El bígamo, La viuda incompetente o El adulterio como vocación predisponen al lector a pasarlo bien. Tras ese primer golpe, Millas comienza de manera contundente su narración: «Un día el hijo de mi vecina me llamó papá en el ascensor.», «El adúltero compró para su mujer un secador de pelo y para su amante una liga roja, pero debido a una confusión inexplicable puso en el árbol de Navidad de cada una el regalo de la otra.» o «Desde la terraza de un segundo piso, en una calle más bien desolada, un niño agitaba en el aire una prenda blanca al tiempo que gritaba a los transeúntes: —¡Las bragas de mi madre! ¡Las bragas de mi madre!» De ahí en adelante, con el lector asido ya por los ojos, Millás muestra oficio y sabe entretener sin pausa hasta el final del relato. Varios cuentos referidos a la muerte suponen un perfecto contrapunto a la desmesura anterior y dejan al lector maduro para cualquier cosa menos para una sonrisa.


Una virgen peronista / Federico Jeanmaire
Norma / Buenos Aires, 2001
260 pág. / 5 pesos
Librería Lucas, Corrientes 1247


En caravana

Corre el año 2000. Armando, sacerdote de profesión, y algunos de sus feligreses marchan en caravana a la búsqueda de Carmencita, la hermana de éste, a quien el cura del pueblo encerró en un convento hace 35 años, siendo ella niña y sin que nadie sepa exactamente el porqué. La decisión, en principio, parece estar relacionada con que Carmencita encontró una estatua de la virgen y ella sostenía que ésta se le había aparecido; sin embargo, conforme avanza la historia, Armando descubre que el origen del embrollo está relacionado con el disenso entre Perón y la iglesia católica en aquel 1955, que terminó en el bombardeo de la Plaza de Mayo el 16 de junio y la posterior quema de iglesias. Uno de los integrantes de la expedición es el enigmático reverendo Camilo Jomes, quien estuvo en la habitación de Carmencita con el cura del pueblo, pero que nunca abrió la boca. Armando, entre intrigado y molesto por su compañía, se muere por confesar al huidizo Camilo y conocer la verdad.

Aquí no hay teorías literarias posmodernas, sino una buena ficción anclada en un marco histórico y contada a la manera del autor, un estilista sin petulancia, con buen tino para adjetivar y con suficiente ingenio para provocar desastres tácticos al final de un capítulo y dejar al lector con ganas de comenzar el siguiente. También hay personajes reconocibles y que actúan, es decir, que arman y desarman toda suerte de situaciones pintorescas y alocadas mientras entretienen con seriedad al lector. Los personajes tienen espacio para lo que deseen, incluso para largas reflexiones en público, eso sí, siempre y cuando, como apostilla Roberto Carlos Escarpaty, uno de los personajes, «la discusión que llevan con tanta enjundia no sea al reverendo cuete.» Un autor interesante Federico Jeanmaire (Baradero, 1957), sutil y muy divertido.

Mitre / Federico Jeanmaire
Norma / Buenos Aires, 1998
211 pág. / 5 pesos
Librería Lucas, Corrientes 927

Ida y vuelta en el amor, entre José León Suárez y Retiro

Definitivamente me gusta Federico Jeanmaire: elige personajes sencillos, los pone al servicio de una historia cotidiana y deja que ellos se adueñen del libro. En esta ocasión, se trata de Roberto, un tipo solitario de unos cincuenta años, rengo y tosedor, que toma el cercanías en José León Suárez y viaja hasta la estación de Retiro, ida y vuelta. En esa misma estación sube Mariela, una gorda histérica que le pisa a Roberto el pie cojo en su afán por sentarse junto a la ventanilla. Sin embargo, el contacto entre las respectivas rodillas provoca que él comience a rendirse al voluptuoso encanto pectoral de ella. Cada estación intermedia —Chilavert, Villa Ballester, Malaver, etc.— da nombre a uno de los capítulos y supone un avance en la historia de amor ferroviaria entre Roberto y Mariela, historia que comenzó con insultos, que se acaramela de estación en estación, que pasa por momentos álgidos cuando Roberto le acaricia las tetas a Mariela con el dedo gordo de su pie, pero que también tienen sus lapsos menos románticos, más tensos y donde prima el desencuentro. Al tiempo que Roberto y Mariela viven su romance, comparten asiento a lo largo del trayecto con personajes de toda laya, a cada cual más esperpéntico y divertido.

Lo mejor de este libro es la suavidad con que se lee. Roberto y Mariela seducen de principio a fin, agarran de la mano al lector, lo suben al tren y no permiten que éste se apee de la lectura. Técnicamente se caracteriza por el uso de recursos anafóricos, bien de algunas estructuras sintácticas, bien dejando que los personajes repitan parcialmente los diálogos o dejándolos incluso, llegado el caso, que resuman el argumento del libro, si es que lo necesitan. Jeanmaire logra así una atmósfera cómplice y de camarería con el lector, amena y sencilla, donde éste agradece no toparse con un narrador ávido por vanagloriarse de sus lecturas o por impresionarle con extrañas cabriolas. Jeanmaire es resultón y buen escritor, y Mitre una historia deliciosa.

 

El teniente Bravo / Juan Marsé
Plaza & Janés / Barcelona, 1987
160 pág / 3 pesos
Librería Punto y Aparte, Corrientes 1738


Más Barcelona y más posguerra

Tres cuentos, ambientados en la Barcelona de posguerra, incluye este volumen; y cada cual con su estilo, con su estructura temporal, con su reto al lector. Al primero de ellos, Historia de detectives, Marsé le da tratamiento de novela negra: alguien espía a alguien y reconstruye historias de sospechosos. Marsé juega constantemente con las vértebras del relato: cuando el lector cree que el asunto va de buenos y malos, de policías y ladrones, descubre que, en realidad, los investigadores privados son unos chicos de barrio. Éstos se reúnen dentro de un coche abandonado en un vertedero y juegan a reconstruir las historias de la gente del barrio, a quienes previamente siguen. Entretenido. El segundo relato, El fantasma del cine Roxy, guarda conexiones con el primero, tiene formato de guión de cine —muy literario— y está ordenado en secuencias, entre las cuales Marsé intercala las discusiones del guionista con el director. Se genera así un triple punto de vista: por un lado corre la discusión metaliteraria, por otro lado avanza la historia que se cuenta y, finalmente, casi de modo dialéctico, también puede leerse la interacción entre ambas. La técnica usada para contar el argumento guarda similitudes con un cuadro impresionista: al principio hay pequeños fogonazos, casi absurdos de tan poco nítidos y aislados como parecen —de hecho, comienza con la secuencia 37, no con la 1—, pero con el avance de las páginas aflora la ilación narrativa entre las partes. Interesante. El último relato, Teniente Bravo, presenta a unos reclutas en Ceuta, a las órdenes del militar que da nombre al cuento y al libro. Éste, empecinado en mejorar el estado físico de la tropa, consigue un potro de gimnasia, que todos deberán saltar, incluido él. El relato pertenece a un género clásico español, el de las historias de la puta mili. Muy divertido; hacía tiempo que no me reía tanto. Imperdible.

 

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