| Editorial
Consumo, la omnipresente
religión contemporánea
Treinta
años atrás, el ya fallecido René Dumont —agrónomo francés
considerado el fundador del movimiento ecologista en ese país—
calificaba a la sociedad de consumo como la de los «privilegiados,
que explota el conjunto de recursos naturales del mundo».
Alertaba, asimismo, de que la dilapidación de estos y los altos
niveles de contaminación conducirían la economía hacia un colapso
a mediados de este siglo. Para evitarlo, no era preciso condenar
la industrialización en sí sino el abuso de esta forma de producción
y, además, erradicar el superconsumo de la parte rica del planeta,
lo cual pasa, decía, por «saber elegir aquellas cosas que
son realmente necesarias para nuestra existencia».
¿Fue la de
Dumont una voz más que se diluyó impotente en las aguas de una
corriente consumista que todo lo engulle, desde objetos materiales
hasta formas virtuales? Hace tiempo se viene alertando de las
consecuencias de un estilo de vida asentado sobre una producción
devastadora. Sin embargo, hordas de fundamentalistas sostienen
la condición sacra del dinero, manteniendo firme su rumbo
asesino por partida doble: el afán de lucro ilimitado conlleva
daños evidentes a la naturaleza y desigualdades enormes entre
seres humanos.
Ningún occidental,
ninguna persona que haya bebido de la esencia de esta cultura,
parece hoy ajeno al influjo ideológico del gasto continuo y superfluo,
del derroche fugaz, tranquilizador de espíritus caprichosos que
divagan desesperados en la neblina existencial.
¿Qué hay detrás
de la adquisición ilimitada de objetos y símbolos de rápida obsolescencia?
¿Se trata sólo de prácticas individuales aisladas, pertenecientes
a la esfera privada, o forman parte de un ritual con base cultural,
social y política? ¿Cómo analizar el motor de la apisonadora
económica que marcha al son de un crecimiento excesivo, insostenible,
para desactivarlo o cambiar su rumbo? ¿Es posible hacerlo? El
dossier de revista teína se lanza por las góndolas del
supermercado cotidiano de los seres humanos, el templo de la religión
del mercado, intentando mostrar algunas implicancias de su dogma.
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