Editorial

La insaciable voracidad de
una cultura autodestructiva

Mundos paralelos

Colaboración:

Un poquito de hambre
por Jakob Gramms


Entrevistas:

Ernest García
«El crecimiento desmedido primero se autocancela y luego se torna destructivo»

Emilio Martínez Navarro
Por una ética del consumo

José Saborit
«Yo aconsejaría usar la televisión para poner encima un florero»



 

 

 

Editorial

Consumo, la omnipresente
religión contemporánea

 

Treinta años atrás, el ya fallecido René Dumont —agrónomo francés considerado el fundador del movimiento ecologista en ese país— calificaba a la sociedad de consumo como la de los «privilegiados, que explota el conjunto de recursos naturales del mundo». Alertaba, asimismo, de que la dilapidación de estos y los altos niveles de contaminación conducirían la economía hacia un colapso a mediados de este siglo. Para evitarlo, no era preciso condenar la industrialización en sí sino el abuso de esta forma de producción y, además, erradicar el superconsumo de la parte rica del planeta, lo cual pasa, decía, por «saber elegir aquellas cosas que son realmente necesarias para nuestra existencia».

¿Fue la de Dumont una voz más que se diluyó impotente en las aguas de una corriente consumista que todo lo engulle, desde objetos materiales hasta formas virtuales? Hace tiempo se viene alertando de las consecuencias de un estilo de vida asentado sobre una producción devastadora. Sin embargo, hordas de fundamentalistas sostienen la condición sacra del dinero, manteniendo firme su rumbo asesino por partida doble: el afán de lucro ilimitado conlleva daños evidentes a la naturaleza y desigualdades enormes entre seres humanos.

Ningún occidental, ninguna persona que haya bebido de la esencia de esta cultura, parece hoy ajeno al influjo ideológico del gasto continuo y superfluo, del derroche fugaz, tranquilizador de espíritus caprichosos que divagan desesperados en la neblina existencial.

¿Qué hay detrás de la adquisición ilimitada de objetos y símbolos de rápida obsolescencia? ¿Se trata sólo de prácticas individuales aisladas, pertenecientes a la esfera privada, o forman parte de un ritual con base cultural, social y política? ¿Cómo analizar el motor de la apisonadora económica que marcha al son de un crecimiento excesivo, insostenible, para desactivarlo o cambiar su rumbo? ¿Es posible hacerlo? El dossier de revista teína se lanza por las góndolas del supermercado cotidiano de los seres humanos, el templo de la religión del mercado, intentando mostrar algunas implicancias de su dogma.

 

Arriba