Hombres a la carta. Los dilemas de la bioética


[ pág. 45 ]

Se debe aceptar la constitución genética del 'ser humano' como algo científicamente probado, sin oponerse ferozmente a ello, como si fuéramos ángeles o dioses. Somos los que somos. Y lo que somos nos lo da la ciencia.Y la conciencia de cómo, desde lo dado, nos podemos ir construyendo como seres humanos.

[ pág. 49 ]

Para ser persona hay que tener, antes que nada, un repertorio o conjunto de habilidades. Habilidades tales como poseer un lenguaje y, en consecuencia, ser capaces de elección y de autoconciencia. Y es que sólo con dichas capacidades podemos hablar de 'responsabilidad'. Sólo con dichas habilidades se pueden realizar intercambios con otras personas que vayan más allá de la acción y reacción.

[ pág. 56 ]

Ser persona consiste en ser reconocido como persona. [...] Ser persona no se acaba de conquistar nunca del todo. Es un proceso. Un proceso de inviduación.

[ pág. 63 ]

Tenemos que ser profundamente morales con todo lo que lo merece. En primer lugar, con los humanos. Pero sin olvidar a los animales, las generaciones futuras y el universo en general. La moral es algo más que la mecánica reciprocidad entre los humanos. La moral está en continua expansión.

[ pág. 73 ]

En las confusiones que estamos viviendo no sólo han influido la carencia de conocimiento, el uso tantas veces perverso del lenguaje, o una pseudomoral que se nutre del miedo. También la literatura ha contribuido a ello.

[ pág. 75 ]

Una de las consecuencias más decisivas de las nuevas biotecnologías consiste en obligarnos a modificar nuestra idea de ser humano.

[ pág. 79 ]

La clonación aporta conocimiento no sólo sobre las enfermedades genéticas, sino también sobre el envejecimiento de las células, la producción de tejidos humanos desde embriones clonados, la creación de proteínas en la leche, la producción de animales cuyas vísceras se pudieran transplantar a los humanos, etc.

[ pág. 102 ]

¿Por qué tenemos obligaciones morales para con los embriones? ¿En virtud de qué los embriones tienen que ser objeto de obligaciones morales por parte de las personas? (...) Muchos científicos son partidarios de modificar la legislación actual sobre creación y utilización de embriones humanos. Objetan que está excesivamente marcada por la aparición de la cresta primitiva en la segunda semana de formación del embrión y por la finalidad reproductiva. La razón que esgrimen es que no deja de ser una incoherencia permitir la realización de abortos hasta la semana veintidós o veintitrés y sin embargo poner tantas trabas a la utilización para la experimentación. Y es que no deja de ser extraño que se le conceda una mayor importancia moral al embrión que al feto. La aceptación moral y social del aborto tiene una huella dramática indiscutible, pero de la misma manera que eso no ha impedido mirar preferentemente por el bienestar y el derecho a elegir, sería absurdo rechazar las posibilidades de desarrollar un marco moral y legal más abierto que el existente para la investigación sobre embriones humanos bajo las coordenadas de la mejora de las condiciones de vida para los seres humanos ya existentes y los no nacidos aún.

[ págs. 106 y 107 ]

Saber un poco más del soporte biológico y químico de nuestra existencia equivale a albergar la esperanza de mejorar nuestras condiciones de vida. Basta reparar en que cuando se conozca con certeza la relación que hay entre una enfermedad y la función de un gen será posible avanzar en los métodos para corregir ese defecto mediante la extirpación del gen anómalo y colocar otro sano que haga mejor el trabajo del anterior. Una de las consecuencias que traerán estas y otras aplicaciones es la modificación en la forma de entender el cuerpo humano, al convertirse éste en algo menos vulnerable, más autónomo y más dotado de recursos propios para prevenir o curar enfermedades. (...) Por eso no hay mejor comienzo que la unidad material básica que tienen todos los seres vivos de todas las especies: el ADN.

[ pág. 73 ]

La libertad no está en los genes. Ni en nada que se concrete materialmente. (...) En cualquier caso, se puede afirmar que la libertad es el poder de actuar de esta o de esa manera si uno lo quiere.

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Hombres a la carta (Los dilemas de la biotética)
Javier Sádaba / José Luis Velázquez
Editorial temas de hoy, Madrid, 1998
184 páginas
4 pesos, Libros Lucas, Av. Corrientes 1247