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El deber, el miedo, la frustración... herencias de la familia
Por Alejandra Garrido
Buzeta
Se define familia a un grupo de personas emparentadas entre sí, pero este simple lazo de sangre trae consigo una serie de obligaciones y culpas que nos son cargadas desde el momento en que nacemos, o que nos serán cargadas algún día. No sólo heredamos el parecido físico y algunas aficiones de nuestros progenitores, sino también sus faltas y frustraciones. No todas las familias tienen una convivencia amorosa; muy por el contrario, esa obligación de permanecer unidos sólo por el hecho de estar emparentados muchas veces va minando las relaciones hasta llegar a extremos enfermizos. Al oír familia no puedo separar el término de otros como amor, pero también deber y deuda...; como si todo lo que se ha hecho hubiera que pagarlo. Ésa es una carga muy pesada de la que es casi imposible deshacerse sin sentir que eres una mala persona. En el teatro, la familia es un tema del que se ha hablado desde sus albores, un tema infinito, una preocupación constante. Seleccionar me hizo darme cuenta de que todo se refiere, de un modo u otro, a la familia. De hecho, las tragedias griedas, donde se encuentra el origen de la dramaturgia, eran historias familiares y ya hablaban de los grandes temas de hoy. Por eso el teatro contemporáneo revisa constantemente los clásicos griegos, toma de ellos la esencia y realiza una lectura acorde con los tiempos. Elegí tres obras cuyas temáticas están presentes en lo cotidiano. Se trata de tres lecturas de familias distintas y realizadas por los hijos. A mí me corresponde la intención y la selección; la naturaleza es de ellos, quienes se mantienen vivos hasta hoy.
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