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Improvisación:
el teatro hecho deporte
La
improvisación es la habilidad de contar historias que se crean y desarrollan
en el instante mismo de actuarlas. Esta forma de teatro se presenta actualmente
no como un adiestramiento de formación para los actores, sino como un
producto terminado en el que los intérpretes y el público van desvelando
la trama de la historia que cobra vida en el escenario.
Alejandra
Garrido
En
inglés, play (jugar) también significa obra de teatro, y nada es
más cercano a la interpretación que el juego. De hecho, todos los programas
y libros que se han escrito acerca de pedagogía teatral están orientados
a enseñar a los aspirantes a intérpretes a volver a jugar, con todo el
placer y la seriedad que ello implica. Si observamos, los juegos de los
niños sintetizan todo lo que esperamos de la interpretación. Ellos entran
en cualquier ficción y la viven de manera real, imaginando todo lo que
sea necesario para cumplir con la fábula; crean unas reglas, que vendrían
a ser algo así como un imaginario común, que deben ser respetadas a rajatabla
por todos los participantes, bajo amenaza de expulsión.
Pero
también es cierto que, a pesar de entrar en la fantasía, siempre hay una
parte de razón que les permite recordar que es un juego y que no pueden
hacerle daño a su compañero ni pasarse de la hora que corresponde. Eso
mismo se solicita al actor, que se entregue al juego confiando en sus
compañeros sin perder la noción de que se está jugando. Eso es lo que
se nos hace tan difícil a la hora de interpretar. Un extraño temor de
que sea tan fácil que no pueda ser así. Queremos complicarnos las cosas
cuando se trata simplemente de hacerlas, como nos intenta hacer comprender
David Mamet en su libro Verdadero y Falso.
La
dinámica que mejor define este estado de juego es la improvisación, que
durante el proceso de formación practicamos casi a diario y que, con todos
los beneficios que conlleva, dejamos de lado extrañamente a la hora de
enfrentarnos al medio profesional. Cualquier persona que ha tomado un
taller o asistido a una escuela de interpretación sabe que en las improvisaciones
se consiguen momentos de ingenio extraordinarios.
Improvisación
Continuamente improvisamos, la vida está llena de momentos inesperados
en los que reaccionamos de las maneras más diversas e insospechadas, pero
indefectiblemente honestas. Nuestro cuerpo reacciona antes de que nuestro
cerebro pueda ordenarle nada. Llevar esa frescura al escenario es la labor
del actor, y aquí entra en juego nuestra capacidad de sorprendernos. El
teatro necesita de esta capacidad.
Ese es justamente uno de los mayores desafíos y problemas con los que
se enfrenta un actor: la entrega a una situación conocida como si fuera
desconocida. Muchos teóricos han intentado dar herramientas a los actores
(la técnica) para conseguir estos estados; desde la memoria sensorial
de Stanislavski hasta el heroísmo de Mamet, pasando por el despojo de
Grotowski y la crueldad artaudiana. Lo cierto es que todos las técnicas
apuntan hacia una dirección: la consecución de la verdad. La improvisación
es utilizada por todos estos métodos como una manera de aproximación hacia
esta verdad. Numerosos grupos ocupan la improvisación para penetrar en
sentimientos más profundos, o bien para romper barreras del lenguaje cotidiano
y adentrarse en las honduras del alma humana en búsqueda de lenguajes
alternativos.
La
improvisación es la base de toda pedagogía teatral, y podemos encontrar
sus múltiples manifestaciones en textos dedicados a la enseñanza teatral
como los de Georges Laferrière, Tomas Motos y el mismo Koldovika del que
hablamos más adelante. Improvisar es un ejercicio de entrega y requiere
de la persona que lo realiza un estado de apertura total que incita la
creatividad. Este entrenamiento resulta enriquecedor y muy atractivo de
ver, debido al constante riesgo en que están los intérpretes. Tanto es
así que desde hace unas décadas se ha decidido que la improvisación sea
un espectáculo por sí solo.
El
Match de Improvisación: orígenes
Pese
al apogeo que está teniendo en la actualidad, la improvisación basada
en las ideas del público tiene sus orígenes en la Comedia del Arte, aunque
en ese entonces se trataba de espectáculos diferentes ya que sus intérpretes
se manejaban con estereotipos de personajes que mantenían de por vida,
lo que les permitía improvisar con muchísima libertad. La idea de hacer
de la improvisación un espectáculo o más bien la del Match de Improvisación
surgió de dos actores canadienses (Robert Gravel e Yvon Leduc) que, se
cuenta, pasaban la tarde en un bar viendo un partido de hockey sobre hielo.
En el descanso, comenzaron a parodiar el encuentro improvisando distintas
situaciones, el público del bar río y aplaudió sus juegos con tanto entusiasmo
que los dueños les pidieron que repitieran la semana siguiente. Así comenzó
el concepto de Match en 1977. Luego de varias experiencias con la improvisación
teatral, basadas en la técnica del maestro inglés Keith Johnstone, entre
un grupo de actores del Teatro Experimental de Montreal se concreta la
idea de una pieza teatral que, como un deporte, fuera única e irreproducible
en cada representación. Se crea así un espectáculo deportivo-teatral basado
en el hockey sobre hielo que, con reglas apropiadas y dentro de un marco
adecuado, crea un estado de competición. En la actualidad este juego es
practicado tanto por amateurs como por profesionales en países
como Canadá, Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Luxemburgo, Congo. Argentina
es el primer país de habla hispana en el cual, a partir de 1988, se practica.
Luego es llevado por jugadores de ese país a España, México, Colombia,
Chile y Brasil.
Del
Match han derivado también numerosas compañías que se dedican a hacer
espectáculos de improvisación como Imprebís y Asura en España,
Sucesos en Argentina y Plaimovil en Chile, por nombrar algunas.
Este año se realizó en México el Primer Mundial de Improvisación en castellano.
En
qué consiste
Según Koldovica G. Vio , autor del libro Explorando el Match de improvisación,
éste se debe entender sobre todo como un juego, donde tanto los actores
como el público forman parte de un proceso de crecimiento, divertimento
y placer. El Match posee un reglamento y un espacio determinados, pero
de todas maneras cada grupo va creando sus propias adaptaciones manteniendo
la reglamentación básica. Por estar inspirado en un partido de hockey
recuerda mucho a este juego; idealmente se juega en una cancha de 4,5
x 6 metros, aunque en realidad cualquier espacio delimitado como un cuadrilátero
sirve. Los equipos se colocan en los lados opuestos. El árbitro y todos
los elementos que se necesitan también ocupan un lugar en el cuadrilátero.
El público rodea toda la cancha como en un circo. Las partidas duran tres
tiempos de 30 minutos con descansos de 10. Como mínimo debe haber dos
equipos y cada miembro vestirá la camiseta del color del suyo. Dentro
de cada equipo están los jugadores que son los que desarrollan las improvisaciones
y además aportan ideas para el despliegue de las consignas leídas y dan
energía al equipo. También hay un árbitro, capitanes y entrenadores. (ver
Explorando el Match de Improvisación de Koldovica Vio, o en reglamento
liga en enlaces)
Antes de empezar, el público escribe en un papel un título
tentativo -puede ser una frase o una palabra- que los intérpretes
utilizarán como eje de su improvisación. Una vez iniciado
el encuentro, el arbitro elegirá el estilo teatral (comedia, drama, melodrama,
infantil, etc.) y sorteará uno de los papeles del público. Con el género
y la temática en mente, los equipos por separado o en conjunto deberán
llevar a cabo una improvisación que no podrá superar una cierta duración.
Los espectadores también son partícipes en la elección
del equipo ganador del encuentro, manifestando su votación mediante
unas tarjetas de colores que les son asignadas. Cada función es diferente:
no hay ensayos previos, ni libretos, ni elementos técnicos o escenográficos,
sólo la imaginación y la destreza de los jugadores que en forma casi mágica
van entrelazando los hilos de una creación única y espontánea.
En
definitiva, se trata de hacer un teatro más natural, adaptarlo a la realidad,
al idioma, y romper un poco con la idea de que el teatro es algo fijo,
en lo que todo está pensado y al que no puede acceder cualquier persona.
Y tiene la ventaja añadida de lograr que los espectadores, al hacerlos
participar, sean también, en cierta medida, creadores.
Enlaces:
www.lipi.com.ar
www.geocities.com/mundialdeimpro
www.geocities.com/improtour
www.impromadrid.com
Recomendamos:
Explorando
el Match de Improvisación de Koldovika Gotzon Vío (Ñaque editora)
Verdadero
y Falso de David Mamet
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