Se buscan palabras que nazcan del movimiento
Texto y presentación

Teatro contemporáneo para degustar con los ojos

Tántalo
Escena de Luis Barrales, dramaturgo chileno


La bolsa de la compra
Escena de Gabriel Ochoa, dramaturgo español


Son palabras encontradas al azar
Escena de Pedro Montalbán Kroebel, dramaturgo brasileño


De mayor a menor
Escena de Rafael Casañ, dramaturgo español



Rafael Casañ Garnelo exprés

Valencia, 1976. Estudios en Derecho y Filología Hispánica. Dramaturgo, guionista y director de televisión. Asistió cuatro años al taller de formación actoral de Carolina Boluda, al de dramaturgia de Josep Lluís Sirera y al de escritura de José Sanchis Sinisterra. Durante dos años coordinó el grupo de teatro universitario Teadret y colaboró en la escritura de espectáculos como Prólogo de siete minutos o Prendas delicadas. Tender sin escurrir. Fundó y coordinó durante dos años la ya extinta Plataforma de Teatro Universitario.

Como articulista ha colaborado en revistas como Primer Acto o NUS y desde 1999 es miembro del colectivo Acotaciones en la caja negra, que edita la revista teatral y la colección de textos dramáticos del mismo nombre, y que también organiza de talleres, mesas redondas y lecturas dramatizadas.

Ha publicado textos como Aunque sea un gesto insignificante, yo desenfundo primero, Un sistema que te aísla es un sistema que te deja indefenso, Al final te mueres y Te pongas como te pongas… Recientemente ha escrito junto a Maribel Bayona, Rosa Molero y Jacobo Pallarés el texto para el espectáculo Judas y sus desiertos, estrenado en 2008 por la compañía Espacio Inestable. Actualmente trabaja en un proyecto de escritura colectiva junto a nueve dramaturgos.

 

 

ESCENA DE RAFAEL CASAÑ, DRAMATURGO ESPAÑOL

De mayor a menor

Adrián y Bruno se han comprometido a rodar un anuncio publicitario de zumos con la hija de uno de sus jefes, y les está costando que la chica colabore con ellos.

 

Texto: Rafael Casañ
burbrujula@hotmail.com

Ilustraciones: Paloma Gómez

 

Personajes:

A – Adrián
B – Bruno
NIÑA - NIÑA

A
Creo que funcionará bien. La cámara la quiere. Mira, mírala. Sonríe cariño, sonríe.

(La niña no hace nada)

B
No sé si va funcionar. Los niños parecen una cosa al principio, pero cuando les plantas una cámara delante nunca se sabe lo que va a ocurrir. Si te parece, jugamos un poco con ella… Para relajarla, hacemos lo de los muñecos o lo de los personajes; y cuando esté relajada, le damos a grabar y adelante. Tampoco podemos tirarnos aquí todo el día.

A
Ya, pero sabes de quién es la hija ¿no? Pues más te vale que se te dé bien, que la niña se relaje y que la cosa funcione. Yo me encargo de que salga mona, ¿vale?

B
¿Por qué tengo que hacerlo yo? ¿Me ves cara de niñera?

A
Sí. (Pausa). Yo no voy a ponerme a hacer el capullo delante de ella por muy hija de… quien sea. A ti te gustan esas cosas… Siempre vas por ahí haciendo el payaso, haciendo reír, tratando de que el ambiente sea mejor, más amable… «Hola: ¿eres el jefe? Pues verás, aunque no tengo ni puta idea de lo que va este trabajo y aunque no he cogido una cámara en mi vida, soy muy simpático, hablo muy bien y además puedo chupar el culo de cualquiera sin dejar de poner una sonrisa encantadora…». A ti no te importa el culo, sólo te importa la cara que pones. ¿No es ese tu trabajo? ¿No es por eso que cobras más que yo? Tú te encargas de hacer más agradable el ambiente (señala a la niña) y yo, sujeto la cámara. Acércate a la niña y compórtate como un profesional.

B
A mí no me das órdenes, ¿vale? Si sigues aquí, es por mí.

A
Si tú entraste en esto, fue porque hablé bien de ti. Les hablé tanto y tan bien y mentí tanto que entraste.

B
Pues si hablas tan bien y mientes tan bien: ¿por qué no entretienes y relajas tú a la niña?

A
No me gustan los niños, no me gusta este trabajo y tú no tienes ni puta idea de manejar la cámara. A mí no me importa seguir esperando; yo soy el que cobra por horas.

B
Vale, lo haré…, pero ya no te debo nada.

A
Y cuando deje de grabar irás paseando tus encantos por los pasillos diciendo que fumo y que cuando no fumo me cabreo y que cuando me cabreo empeoro el ambiente y que empeoro tanto el ambiente que comienzan los errores, errores que generan retrasos, retrasos que generan prisas, prisas que generan nuevos errores… Luego añadirás el toque final: Adrián es un gran operador de cámara, de los mejores. Hay que comprender a la gente que tiene un talento tan especial.

B
Eres un ignorante.

A
Como sigas perdiendo el tiempo, la niña se nos va a hacer mayor.

B
De acuerdo. Voy para allá.

A
Cuando creas que está preparada, me haces una señal y empezamos a grabar. Cuando le preguntes «¿Te apetece una buena merienda?», yo le doy a grabar, tú le sacas los refrescos y la fríes a preguntas para que diga algo simpático, y lo tenemos. ¿Ok?

B
De acuerdo. (Da unos saltitos como calentaría cualquier persona que fingiera ser un actor antes de entrar en escena)

(A la niña, que no habla.)

¿Te aburres?
¿Quieres jugar?
¿Te sabes la canción de «debajo un botón ton ton, del señor Martín tin, tin había un ratón ton ton, hay que chiquitín tin tin?
Piedra, papel o tijera era era.
¿A qué no adivinas qué personaje de cuento soy? (Hace varios, irreconocibles, pero combinando algunos tétricos con otros muy inocentes).
¿A ver si sabes completar estas frases?
Piedra, papel y…
Sota, caballo y…
La Pinta, la Niña y…
Uno, dos y …
Salud, dinero y…
Vino, copa y…
Síntesis, antítesis y …
Divisor, dividendo y…
Padre, hijo y…
Presentación, nudo y…
¿Tú vas a la escuela?

(Coge un cartel que estaba en el suelo y lo muestra al público sin que la niña lo lea. En el cartel pone «Tal vez la niña es sorda». En ese momento entra de fuera de escena un montón de ruido pregrabado…)

A
(Gritando). ¡Que estamos grabando! (Sigue el ruido. Claramente se reconocen gemidos, latigazos, suspiros y alguna expresión como «dámelo todo, nena». Algunos fragmentos de audio se repiten una y otra vez… Adrián sale de escena). ¡Que estamos grabando! (Sigue la secuencia de audio. Esta vez pasamos a otros fragmentos de una película porno que probablemente está siendo editada en esos momentos).

B
(Sale de escena y nos quedamos con la niña dos minutos mientras los sonidos de sexo y conversación trivial siguen filtrándose desde fuera. Se escucha: «¿A qué curso vas? Me gustan tus coletitas». La niña NO lleva coletas. Adrián entra en escena, coge unos auriculares y vuelve a salir con ellos. Se dejan de escuchar los sonidos. Adrián y Bruno entran en escena riéndose, abrazándose, muy pero que muy amistosamente. Finalmente recuperan posiciones. A, con la cámara y B, junto a la niña.)

NIÑA
Tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre… (Ininterrumpidamente).

B
Calla, calla… Espera que te saque los zumos. ¡Pero para, que te va a dar algo! Enseguida te saco una merienda que te va a encantar, ya verás qué rica está… ¡Pero para, que ya te la saco! (Coge una bandeja, tira los muñecos con los que estaba jugando la niña sobre la mesita y coloca la bandeja con tres variedades de zumos. La niña deja de hablar).

¿Te apetece una buena merienda? (Hace un gesto a Adrián, indicándole que comience a grabar. La niña no responde).
¿Has visto qué buena pinta tienen estos zumos?
¿Te gustaría probar estos ricos, sabrosos, nutritivos y divertidos zumos?

¿Sabes? Estos zumos son zumos mágicos: si los pruebas, te darán superpoderes, supervista, súper oído y superpalabra. Dale un sorbo a uno y dime algo. Ya verás qué voz tan dulce te sale. ¿Qué ocurre? ¿Que ya no tienes hambre o qué? Mira, no me gustaría tener que llamar a tu padre y decirle que no has querido merendar ¿Quieres que llame a tu padre? (Saca un teléfono móvil y hace como que llama a alguien). Hola, sí, soy yo… Verá es que su hija no quiere merendar. ¿Qué tiene que merendar? Sí ya sé que tiene que merendar, pero no quiere probar ni uno de los zumos que usted, con tanto cariño, le ha comprado... ¿Qué viene para aquí? ¿Qué si cuando llegue no ha merendado se va a enterar? De acuerdo, yo se lo digo. (Sonríe a la niña). No sé si has escuchado la conversación pero me ha dicho tu padre que…

(La escena se congela durante 30 segundos. Ni A ni B ni la niña hacen un solo gesto).

A
¿Quieres que pare de grabar o quieres que cuando papi vea la cinta vea el tipejo que eres?

B
Para de grabar y dame la cinta.

A
No a la primera y no a la segunda.

B
Que me des la cinta he dicho.

A
(Saca la cinta de la cámara y la guarda en uno de sus bolsillos). Ven tú a buscarla si tienes huevos. Si no la consigues, aquí siempre vas a tener un culito más para tu colección.

B
Dame la cinta.

A
Ven tú a por ella.

B
Voy a hablar de esto con Lisa…

A
No me digas que te vas a chivar.

B
No, no me voy a chivar (coge una barra metálica del suelo).

A
¿Pero seguro que sabes manejar eso?

B
(Da un pasito más). Dámela, me estás cabreando y cuando me cabreo me vuelvo loco, pierdo el control y podría, podría... ¿Sabes que con esto podría abrirte la cabeza para siempre?

A
¿Crees que vas a asustarme, lameculos?

B
(Se acerca más, parece dispuesto a usar la barra de metal.)

A
(Sale corriendo). ¿A que no me pillas, lameculos?

B
(Sale corriendo detrás de él.)

NIÑA
(No hace nada durante unos segundos. Después da un sorbo a uno de los zumos. Exhala y… ). Me encantan estos zumos, con estos zumos no hay quien pierda la sonrisa.

(Escuchamos la frase de la niña repetida una y otra vez. Escuchamos la exhalación una y otra vez. Se escucha repetida una y otra vez: «Me encantan estos zumos, me encantan estos zumos, me encantan estos zumos…» y de nuevo escuchamos algunas exhalaciones.)

 

 

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