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Naima: las blancas ciudades
del Mediterráneo en clave de jazz
Alberto Torres Blandina
albertukituk@yahoo.es

Con Cadaqués, Naima inició una serie de temas homenaje a los pueblos del Mediterráneo. Pueblos de fachadas blancas y suelos empedrados. De calles empinadas en las que se respira mar. El primero de sus temas alude a este precioso rincón de la costa catalana (España), hogar de Dalí e inmortalizado por este en sus pinturas. La siguiente parada de este viaje musical será en Túnez, concretamente en Sidi Bou Said, otro típico ejemplo de la arquitectura mediterránea, que hermana pueblos a pesar de fronteras y lenguas.
Para Naima, estas ciudades tienen dos caras: la poética y la prosaica. La belleza de su fisonomía queda matizada por las hordas de turistas y por aquellos que quieren sacar dinero a su costa. Sus calles invitan al paseo y la contemplación, pero sin embargo es imposible caminar tranquilo sin encontrarse con abarrotados restaurantes, tiendas de souvenirs y ruidosos vendedores callejeros. En el tema Cadaqués, la música también tiene esas dos caras. Una más áspera, más real. Otra más dulce pero probablemente falsa, como la visión fugaz de un visitante —atrapada en unas cuantas fotos—, que tiene la sensación de pasear por algo más cercano a un decorado que a una ciudad.
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