Entrevista a Cuti Aste, músico y actor chileno.
«Si nos reímos está bien, si no probamos otra cosa»

Referencias

1) Compañía de teatro fundada y dirigida por Andrés Pérez. En 1988 estrenaron La Negra Ester, considerada la producción nacional más importante de la década del 90. Aún está en cartelera.

2) Roberto Parra (1921/1995), destacado poeta chileno autor de los versos de La Negra Ester.

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Hermanos Martínez

 

 

ENTREVISTA A CUTI ASTE, MÚSICO Y ACTOR CHILENO

 «Si nos reímos está bien, si no probamos otra cosa»

 

Cuti Aste es un músico chileno que se ha hecho un lugar en el teatro. Ha colaborado como músico con Los Tres, Javiera Parra y Los Imposibles, Electrodomésticos y Los Mismos, entre otros. En teatro, Los Hermanos Martínez Internacional —una compañía que mezcla música, clown e interpretación— es, sin duda, su punto de referencia.

 

Alejandra Garrido Buzeta
alejandramelfi@yahoo.com

 

Cuti Aste no para de meterse en proyectos; él mismo se declara un adicto al trabajo. Y es que casi no hay grupo con el que no haya tocado, ni película chilena donde no aparezca en los créditos.

En el teatro ha incursionado como músico en directo, como compositor de bandas sonoras y como actor, incluso ha fundado su propia compañía. Sin embargo, declara que su pasión principal es la música.

Desde hace dos años imparte clases de musicalización para teatro en la Universidad de las Artes y la comunicación UNIACC.

Su agenda está muy apretada y resulta imposible seguirle el ritmo. Aun así, Teína ha conseguido que entre por primera vez en un chat y que conteste a esta entrevista en capítulos.

 

¿Cómo empezaste a componer música para teatro?
Cuando llegué a vivir a Santiago compartí departamento con dos actores: Horacio Videla y Boris Quercia. Con Horacio y el grupo Teatro Provisorio, empecé a musicalizar teatro callejero y obras infantiles. Así comencé.

¿Es muy diferente hacer la música de una obra de teatro que la de una película?
Sí, sobretodo porque trabajas más en abstracto. No te relacionas tan directamente con los actores ni con el proceso creativo como en el teatro, donde todo es más artesanal. De todas maneras, trato de meterme en el universo de los personajes: me entero de las circunstancias históricas y del contexto sociocultural en que transcurre la acción, para tomar así elementos que me permitan orientar el trabajo en el sentido estilístico y definir la instrumentación apropiada. Lo ideal es comenzar a componer antes del rodaje habiendo leído el guión, pero eso ocurre rara vez. Algunos directores muestran ediciones preliminares para dar una idea del tono de las escenas y cronometrar las partes que podrían tener música.

 

LA IMPROVISACIÓN COMO NORMA

¿Dónde fue tu primera incursión como actor?
Fue en El Gran Circo Teatro (1). Formé parte de la Regia Orquesta, la banda en vivo de La Negra Ester. Yo era el director musical, el enlace entre Andrés Pérez —el director— y el resto de la orquesta. Allí los músicos también actuábamos. No desarrollábamos un personaje ni conflictos, pero estábamos muy compenetrados con lo que ocurría. Luego, cuando montamos el grupo Los Hermanos Martínez, me impliqué por primera vez de otra manera en el teatro. Ahora estoy en el escenario todo el tiempo y hago distintos personajes, incluso intervengo en los guiones. Antes no tenía mucho que ver con los contenidos.

¿Qué significó estar en El Gran Circo Teatro?
Fue como ir a tres universidades juntas. Aprendí trabajo de máscaras, comedia del arte y coreografía, entre otras cosas. El método que utilizaba Andrés lo trajo de su paso por el Théatre du Soleil y tiene que ver con la verdad escénica; otras compañías tienen otras búsquedas estéticas.

¿Qué implicación tenía la banda en La Negra Ester?
Estábamos en todas las escenas y había que seguir a los actores todo el tiempo. Aprendí en la práctica lo que nadie enseña en una academia. Desde el principio cada escena se ensayaba con todo: música vestuario y maquillaje. La música debía seguir la emoción desde que el actor pisaba el escenario. Desarrollábamos temas musicales para cada personaje, que después se fundían y, luego, improvisábamos sobre los temas que ya existían. También improvisábamos para hacer las canciones y algunos actores participaban de esas composiciones. Debíamos estar muy compenetrados con la acción; éramos los músicos de la obra, pero también los músicos del cabaret dentro de la historia. Cumplíamos la doble función de hacer la música incidental de las escenas y de ser los músicos «en la escena». Nos maquillábamos y vestíamos de época.

¿Cuánto tiempo trabajasteis en La Negra Ester?
La Negra Ester la montamos en un mes y medio. Algunos días ensayábamos hasta 12 horas y, luego, nos íbamos a bares a seguir hablando del montaje o a tocar con el tío Roberto (2). Recorrimos el mundo entero. Con algunas interrupciones, continúo trabajando con ellos desde 1987. Desde que murió Andrés, Rosa Ramírez está a cargo del actual GCT.

 

LOS MARTÍNEZ: DELIRANTES PERO EFICIENTES

¿Cómo surgió la compañía de teatro Los Hermanos Martínez Internacional?
José Martínez y yo fundamos Los Hermanos Martínez Internacional. En el verano de 2000, los dos hacíamos teatro callejero y formamos un pequeño circo: Circo Choriflai. Nos fuimos de vacaciones juntos y hacíamos un espectáculo de malabarismo y magia con música. Cuando regresamos a Santiago lo presentamos en reuniones de empresas. Más tarde se nos ocurrió trabajar con textos y buscar un director. Llamamos a Claudia Celedón (actriz) y le encantó la idea. Siempre estuvo en el escenario con nosotros. Dirigíamos entre todos, pero ella tomaba las decisiones cuando no había acuerdo. Con ella comenzamos a trabajar los textos y todos nos convertimos en guionistas. Era la primera vez que podía interferir en los contenidos, los músicos siempre llegamos cuando esas decisiones ya están tomadas.

¿Cuántos espectáculos llevan?
Cuatro: Hermanos Martínez Internacional, Grito y plata, No sabemos qué hacer con la plata y Antología.

¿Cómo funcionan?
Se supone que todos debemos ir a los ensayos con propuestas. Llenamos hojas con las ideas que se nos ocurren practicamos el brainstorming—, luego las probamos en escena y por último componemos la música que las acompaña. Al final, si nos reímos está bien; si no, probamos otra cosa. Después le damos un orden a todo y vemos cómo enlazar un número con otro. Nos juntamos sólo cuando tenemos un proyecto en común, es decir, que el resto del tiempo ni nos vemos; todos tenemos otros proyectos. Eso es una suerte porque todo se agota en la vida.

¿Hay un discurso en los espectáculos?
No nos proponemos nada de antemano; el discurso surge durante las improvisaciones. Cada uno tiene sus obsesiones y éstas quedan plasmadas en lo que hacemos. Hay temas que se repiten: la fama, el dinero, etcétera. Nos gusta desorientar al público, que no logre enterarse qué es lo que está viendo; por eso los números son eclécticos. De hecho, después de Antología tenemos que dar vuelta a la página y reírnos de otras cosas o de otra manera.

¿Cómo definirías a los Martínez?
Somos bichos raros, tenemos éxito en cada temporada. Es difícil conseguir un equipo de trabajo tan delirante y eficiente a la vez; es un lujo divertido y un desafío a la vez.

En general, ¿qué opinión tienes sobre los actores?
Son insoportables muchas veces —no todos—, pero en general se vuelven difíciles;  creo que tiene que ver con la inestabilidad laboral y con un desarrollo emocional tardío y complejo. Viven en eterna crisis, mucho trabajo o abandono total —como todo artista—, pero son sensibles y muchos cultivan ciertos hábitos purificadores del espíritu como la meditación, yoga, taichi, etcétera. Sin embargo, fuman demasiado, sobretodo las actrices, aunque no tanto como las bailarinas.

 

UN HOMBRE MUY OCUPADO

¿En qué estás ahora mismo?
Estoy haciendo la música de un telefilme sobre Diego Portales para un canal de televisión. Acabo de lanzar un disco con Los Mismos, y ahora viene la etapa de promoción y video. También estoy componiendo mi primer disco como solista, donde por fin me atrevo a cantar y cuyo lanzamiento está programado para fin de año. En teatro, estoy preparando algo nuevo con Los Hermanos Martínez Internacional y componiendo la música para la obra Cabeza de ovni, de Manuela Oyarzún.

¿De qué trata Cabeza de Ovni?
Es la historia de dos parejas, una de jóvenes y otra de ancianos. Cada personaje está representado por un instrumento musical: batería, bajo, guitarra y trompeta. Los ancianos viven juntos en la misma casa y no lo saben. Están siempre un poco drogados y los jóvenes les roban las recetas. No es un tema nuevo para mí. Hace años estuve con una obra sobre Andy Warhol en la que tratábamos el tema de la droga. Los ensayos comenzaron la semana pasada y estrenamos en octubre.

¿Es el teatro una prioridad para ti?
Actualmente no asisto a todos los ensayos cuando trabajo en algún montaje y tampoco toco en vivo siempre, sólo con Los Hermanos Martínez o cuando montamos de nuevo La Negra Ester. No puedo dedicarme al teatro en vivo como antes, porque estoy con varios proyectos musicales y el teatro es como una novia absorbente y celosa, y no es bueno tener novias celosas y absorbentes. En estos momentos estoy cada vez mas entusiasmado en hacer mi disco y tocar en vivo con mis grupos.

 

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