
ENTREVISTA A CUTI
ASTE, MÚSICO Y ACTOR CHILENO
«Si
nos reímos está bien, si no probamos otra cosa»
Cuti
Aste es un músico chileno que se ha hecho un lugar en el teatro.
Ha colaborado como músico con Los
Tres,
Javiera
Parra
y Los
Imposibles,
Electrodomésticos
y Los
Mismos,
entre otros. En teatro, Los Hermanos Martínez Internacional
—una compañía que mezcla música, clown e interpretación—
es, sin duda, su punto de referencia.
Alejandra Garrido Buzeta
alejandramelfi@yahoo.com

Cuti Aste no para de meterse en proyectos; él
mismo se declara un adicto al trabajo. Y es que casi no hay grupo
con el que no haya tocado, ni película chilena donde no aparezca
en los créditos.
En el teatro ha incursionado como músico en directo, como compositor de bandas
sonoras y como actor, incluso ha fundado su propia compañía. Sin
embargo, declara que su pasión principal es la música.
Desde hace dos años imparte clases de musicalización para teatro en la Universidad
de las Artes y la comunicación UNIACC.
Su agenda está muy apretada y resulta imposible seguirle el ritmo. Aun así,
Teína ha conseguido que entre por primera vez en un chat y que
conteste a esta entrevista en capítulos.
¿Cómo empezaste a componer música para teatro?
Cuando llegué a vivir
a Santiago compartí departamento con dos actores: Horacio Videla
y Boris Quercia. Con Horacio y el grupo Teatro Provisorio,
empecé a musicalizar teatro callejero y obras infantiles.
Así comencé.
¿Es muy diferente
hacer la música de una obra de teatro que la de una película?
Sí, sobretodo porque
trabajas más en abstracto. No te relacionas tan directamente con
los actores ni con el proceso creativo como en el teatro, donde
todo es más artesanal. De todas maneras, trato de meterme en el
universo de los personajes: me entero de las circunstancias históricas
y del contexto sociocultural en que transcurre la acción, para
tomar así elementos que me permitan orientar el trabajo en el
sentido estilístico y definir la instrumentación apropiada. Lo ideal es comenzar a componer
antes del rodaje habiendo leído el guión, pero eso ocurre rara
vez. Algunos directores muestran ediciones preliminares para dar
una idea del tono de las escenas y cronometrar las partes que
podrían tener música.
LA IMPROVISACIÓN COMO NORMA
¿Dónde fue tu primera
incursión como actor?
Fue en El Gran Circo
Teatro (1). Formé parte de la Regia Orquesta, la banda
en vivo de La
Negra Ester. Yo era el director musical, el enlace entre Andrés
Pérez —el director— y el resto de la orquesta. Allí los músicos
también actuábamos. No desarrollábamos un personaje ni conflictos,
pero estábamos muy compenetrados con lo que ocurría. Luego,
cuando montamos el grupo Los Hermanos Martínez, me impliqué por
primera vez de otra manera en el teatro. Ahora estoy en el escenario
todo el tiempo y hago distintos personajes, incluso intervengo
en los guiones. Antes no tenía mucho que ver con los contenidos.
¿Qué significó estar
en El Gran Circo Teatro?
Fue como ir a tres universidades
juntas. Aprendí trabajo de máscaras, comedia del arte y coreografía,
entre otras cosas. El método que utilizaba Andrés lo trajo de
su paso por el Théatre du
Soleil y tiene que ver con la verdad
escénica; otras compañías tienen otras búsquedas estéticas.
¿Qué implicación tenía
la banda en La Negra Ester?
Estábamos en todas las
escenas y había que seguir a los actores todo el tiempo. Aprendí
en la práctica lo que nadie enseña en una academia. Desde el principio cada
escena se ensayaba con todo: música vestuario y maquillaje. La música debía seguir la
emoción desde que el actor pisaba el escenario. Desarrollábamos
temas musicales para cada personaje, que después se fundían y,
luego, improvisábamos sobre los temas que ya existían. También
improvisábamos para hacer las canciones y algunos actores participaban
de esas composiciones. Debíamos estar muy compenetrados con la
acción; éramos los músicos de la obra, pero también los músicos
del cabaret dentro de la historia. Cumplíamos la doble
función de hacer la música incidental de las escenas y de ser
los músicos «en la escena». Nos maquillábamos y vestíamos de época.
¿Cuánto tiempo trabajasteis
en La Negra Ester?
La
Negra Ester la montamos en un mes y medio. Algunos días ensayábamos
hasta 12 horas y, luego, nos íbamos a bares a seguir hablando
del montaje o a tocar con el tío Roberto (2). Recorrimos
el mundo entero. Con algunas interrupciones, continúo trabajando
con ellos desde 1987. Desde que murió Andrés, Rosa Ramírez está
a cargo del actual GCT.
LOS MARTÍNEZ: DELIRANTES PERO EFICIENTES
¿Cómo surgió la compañía
de teatro Los Hermanos Martínez Internacional?
José Martínez y yo fundamos
Los Hermanos Martínez Internacional. En el verano de 2000, los
dos hacíamos teatro callejero y formamos un pequeño circo: Circo
Choriflai. Nos fuimos de vacaciones
juntos y hacíamos un espectáculo de malabarismo y magia con música.
Cuando regresamos a Santiago
lo presentamos en reuniones de empresas. Más tarde se nos ocurrió
trabajar con textos y buscar un director. Llamamos a
Claudia Celedón (actriz) y le encantó la idea. Siempre estuvo
en el escenario con nosotros. Dirigíamos entre todos,
pero ella tomaba las decisiones cuando no había acuerdo. Con ella
comenzamos a trabajar los textos y todos nos convertimos en guionistas.
Era la primera vez que podía interferir en los contenidos, los
músicos siempre llegamos cuando esas decisiones ya están tomadas.
¿Cuántos espectáculos
llevan?
Cuatro: Hermanos Martínez
Internacional, Grito y plata, No sabemos qué hacer con la plata
y Antología.
¿Cómo funcionan?
Se supone que todos debemos
ir a los ensayos con propuestas. Llenamos hojas con las ideas
que se nos ocurren —practicamos el brainstorming—,
luego las probamos en escena y por último componemos la música
que las acompaña. Al final, si nos reímos está bien;
si no, probamos otra cosa. Después le damos un orden a todo y
vemos cómo enlazar un número con
otro. Nos juntamos sólo cuando tenemos un proyecto en común, es
decir, que el resto del tiempo ni
nos vemos; todos tenemos otros proyectos. Eso es una suerte porque
todo se agota en la vida.
¿Hay un discurso en
los espectáculos?
No nos proponemos nada
de antemano; el discurso surge durante las improvisaciones. Cada
uno tiene sus obsesiones y éstas quedan plasmadas en lo que hacemos.
Hay temas que se repiten: la fama, el dinero, etcétera. Nos gusta
desorientar al público, que no logre enterarse qué es lo que está
viendo; por eso los números son eclécticos. De hecho, después
de Antología tenemos que dar vuelta a la página y reírnos
de otras cosas o de otra manera.
¿Cómo definirías a
los Martínez?
Somos bichos raros, tenemos
éxito en cada temporada. Es difícil conseguir un equipo de trabajo
tan delirante y eficiente a la vez; es un lujo divertido y un
desafío a la vez.
En general, ¿qué opinión
tienes sobre los actores?
Son insoportables muchas
veces —no todos—, pero en general se vuelven difíciles; creo
que tiene que ver con la inestabilidad laboral y con un desarrollo
emocional tardío y complejo. Viven en eterna crisis, mucho
trabajo o abandono total —como todo artista—, pero son sensibles y muchos
cultivan ciertos hábitos purificadores del espíritu como la meditación, yoga, taichi,
etcétera. Sin embargo, fuman demasiado, sobretodo las actrices,
aunque no tanto como las bailarinas.
UN HOMBRE MUY OCUPADO
¿En qué estás ahora mismo?
Estoy haciendo la música
de un telefilme sobre Diego Portales para un canal de televisión.
Acabo de lanzar un disco
con Los Mismos, y ahora viene la etapa de promoción y video. También
estoy componiendo mi primer
disco como solista, donde
por fin me atrevo a cantar y cuyo lanzamiento está programado
para fin de año. En
teatro, estoy preparando algo nuevo con Los Hermanos Martínez
Internacional y componiendo la música para la obra Cabeza de
ovni, de Manuela Oyarzún.
¿De qué trata Cabeza de Ovni?
Es la historia de dos
parejas, una de jóvenes y otra de ancianos. Cada personaje está
representado por un instrumento musical: batería, bajo, guitarra
y trompeta. Los ancianos viven juntos en la misma casa y no lo
saben. Están siempre un poco drogados y los jóvenes les roban
las recetas. No es un tema nuevo para mí. Hace años estuve con
una obra sobre Andy Warhol
en la que tratábamos el tema de la droga. Los ensayos comenzaron
la semana pasada y estrenamos en octubre.
¿Es el teatro una prioridad para ti?
Actualmente no asisto
a todos los ensayos cuando trabajo en algún montaje y tampoco
toco en vivo siempre, sólo con Los Hermanos Martínez o
cuando montamos de nuevo La Negra Ester. No puedo dedicarme
al teatro en vivo como antes, porque estoy con varios proyectos
musicales y el teatro es como una novia absorbente y celosa, y
no es bueno tener novias celosas y absorbentes. En estos momentos
estoy cada vez mas entusiasmado en hacer mi disco y tocar en vivo
con mis grupos.
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