Experiencias enteogénicas
Carretera Perdida, de David Lynch

Nacho Vidal: el príncipe azul del porno

 
 
 

NACHO VIDAL: NACIDO PARA FOLLAr

El príncipe azul del porno mundial

 

El nuevo mito masculino del cine porno viene de España, no de EE UU. El valenciano Nacho Vidal se ha convertido en una estrella internacional en un mercado donde los hombres brillan menos que las diosas de la carne con que comparten cámara. Después de John Holmes y de Rocco Siffredi, la pornocorona está en la entrepierna de Vidal.

 

Rubén A. Arribas
revistateina@yahoo.es

 

 

Nacho Vidal tiene esa seguridad que a tantos hombres les falta. Además de alto, bien parecido, locuaz y algo caradura, Ignacio Jordá González —su nombre real— la tiene grande. De hecho, la tiene muy grande. Sus incondicionales afirman que este actor porno nacido en 1973 en Mataró y educado entre Barcelona y Valencia, es capaz de llevar el falómetro hasta los 25 cm. Él, muy coqueto, sostiene que nunca se la ha medido, pero que las chicas le calculan un par de centímetros más.

De diámetro también anda sobrado. Según la leyenda urbana, su voluminoso músculo eréctil no le cabe en un vaso alargado de ron-cola... Sus amigos fueron quienes propalaron la buena nueva. Fueron ellos quienes lo jaleaban en las cenas para que se bajase los pantalones y probase a meterla en semejante tubo profiláctico de cristal, a ver si le cabía. Cosas de la vida, hoy él está cansado de que le pidan ese numerito hasta en la tele.

Sin embargo, más que la longitud y el diámetro de la herramienta de trabajo, su resistencia sexual es la que le ha abierto las puertas de la leyenda: ha cabalgado a 25 mujeres en 24 horas y a 101 —como los dálmatas— en 4 días consecutivos, ha rodado 47 películas en un mes y sus seguidores le han contabilizado más de 3.000 polvos en su filmografía. De todos modos, según él, donde realmente marca la diferencia es en la calidad de sus erecciones: las consigue de manera natural y en menos de 3 segundos.

Y aunque se deja la piel en cada rodaje, también en casa rinde a pleno. Cuenta la joven modelo colombiana Franceska Jaimes que su esposo —sí, esposo— practica el tantra con maestría y que es capaz de tenerla dos días sin pisar la calle... Quizá sea ésa la raíz de su paciente comprensión por el oficio del semental de su marido. Sin duda, Nacho Vidal es de otro planeta.

 

DE LA COLIMBA A REY DEL PORNO

Sí, un extraterrestre. Eso debió de pensar la novia prostituta con la que comenzó a trabajar a los 21 años en el Bagdad, una mítica sala barcelonesa de porno en directo. Algo parecido debió de intuir José María Ponce, director del Festival Erótico de Barcelona, asiduo de la sala y con quien grabó sus primeras películas. Y a la misma conclusión debió de llegar el gran Rocco Siffredi, quien lo vio y se lo llevó a EE UU para nombrarlo heredero de su pornocorona.

Todos acertaron. Diez años después el jovencito jodón, noctámbulo, que se drogaba y que había hecho la colimba en la viril Legión de Melilla, ya se había convertido en el actor más importante del rubro. Y en un profesional ajeno al tabaco, el alcohol o el café y con una productora propia en marcha. Incluso en una estrella de la prensa rosa. Según él, el porno lo salvó «de una vida de perdición y locura». (1)

También el porno lo ayudó a explorar otros terrenos. En 2004 hizo de mafioso ruso en una película comercial El alquimista paciente y apadrinó Nacho Vidal: confesiones de una estrella del porno, un libro-reportaje a beneficio de una organización que lucha contra el sida y que escribió David Barba, periodista de La Vanguardia. Y este año presentará Extremo, una película de artes marciales —sin sexo— que le ha vendido a Sony y para la que entrena intensamente...

Con todo, el bombazo sucedió en junio de 2005: el rey anunciaba el abandono de su corona. Aclaración para incautos: se retiraba de su trabajo de actor, no del sexo. Por un lado, explicó que quería centrarse en su productora y comercializar porno para gays y travestis, dos mercados emergentes. Por otro, Franceska y él querían tener algún día un Nacho Vidal Jr. en casa. Con la edad, hasta los senderos de la libido de los nacidos para el sexo parecen bifurcarse.

 

CAMINO DE LA LEYENDA

A los 32 años Nacho Vidal se ha convertido en un atareado productor que vive a caballo entre Budapest, Barcelona y Los Ángeles. Y en un empresario que rentabiliza su don divino: desde la retirada, ha vendido más de 3.500 reproducciones de su falo en España. Ahora el reto es conquistar el mercado yanki.

Con el dinero que gana le gustaría seguir manteniendo a su madre —consejera, admiradora y espejo—, seguir produciendo películas —sean de sexo o no— y retirarse a descansar a Enguera, el pueblo donde pasaba las vacaciones cuando era niño.

Por supuesto, no faltará quien diga que ganar dinero así es degradante... En ese caso, lo mejor es dejar hablar al acusado: «Degradante es trabajar en lo que no te gusta, vivir esclavizado a unos horarios y que abusen de ti y te paguen una mierda». (2) Al parecer, la felicidad de semejante príncipe genera tanta envidia como sus vivarachos ojos azules.

 

Artículo publicado en el n.º 18 de Para todos, Buenos Aires, junio de 2006.
www.espaciosidus.com.ar

 

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