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Reseña del Esto por ahora de Andrés Rivera Aún hay más por venir (esto por ahora)
Lucas y Daiana, hermanos, jóvenes sin presente y sin futuro, pertenecientes al sector empobrecido de la sociedad, sobreviven en una pieza fría y húmeda que les destinó Don Benavídez. Y esperan que Cara i' guante, el Facundo, les traiga algo —si no bueno—distinto. Ambos, seducidos por este personaje fuerte y enigmático, aceptan el destino de espectadores de sus propias vidas, y esperan que la situación algún día cambie. Mientras tanto, pasan —porque ni ellos creen que eso sea vivir— un hoy gris sin esperanzas. Todo es miseria, promiscuidad y sinsentido; la vida no tiene valor: se mata y se muere por unos pocos pesos. Pocos pesos… depende de dónde se lo mire, porque para «el Lucas» mil mangos es un precio por el que está bien dispuesto a matar y, también, a morir. Y la 32 aguardando ser usada por manos adolescentes, no inocentes pero sí inexpertas, predispuestas a la violencia y al desamparo. Predestinadas a la violencia y al desamparo. «Cara i' guante, que sonreía, pensó que Lucas nunca sabrá que hay preguntas que tienen prohibida la voz alta. Pobrecito, el Lucas, pensó Cara ‘i guante, que, aún, sonreía». Esa realidad marginal se cruza con viejas historias de luchas sociales y sindicales. Los tejedores de la fábrica Tejidos Lander de Villa Linch, entre ellos Arturo Reedson —obrero, comunista, agitador—, pelean por ideales que saben que nunca podrán concretar. Se reunen, hablan, discuten, comparten sus deseos de cambio. Y pelearon. «Y caminamos en busca de las armas que, depositadas en los sótanos del sindicato textil, aguardaban ser empuñadas por los trabajadores, por cuyas suerte se desvelaba El General». Un ejemplo más de diferencia de intereses entre la clase que sobrevive y esa otra: la que apenas sale del ahogo de la pobreza, se olvida de los pactos. Así, un pasado de miserias y traiciones deja un presente sin códigos. Y en el presente todo pasa sin que a nadie le importe; la traición es la norma: nadie te cuida, nadie te necesita, no hay por qué luchar, no hay por qué vivir, y todo tiene un precio. Así va razonando Esto por ahora, de rápidas 111 páginas —y también fuertes y poéticas y despojadas 111 páginas— entre grafittis, citas y voces que quieren decir algo en medio de tanta lucha sin sentido. Esto por ahora…
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