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Entrevista a Eva Zapico, actriz y directora teatral. «Se educa a los animales partiendo siempre
Eva tiene 33 años, y es una de las directoras jóvenes más interesantes de la escena contemporánea Valenciana. Estudió en la ESAD (Escuela superior de Arte Dramático de Valencia), además ha completado su formación con estudios de movimiento y danza, disciplina que está muy presente en su dramaturgia. Ha participado como actriz en numerosos montajes, hace dos años fundó su propia compañía, Copia Izquierda, que lleva ya dos espectáculos: «A pedazos y Galgos», y prepara su tercera creación. Sobre Galgos y sobre su particular temática y dramaturgia nos cuenta en esta entrevista con Teína.
Alejandra Garrido
Ficha técnica. Obra: Galgos Autores: Xavi Puchades y Arturo Sánchez Velasco Compañía: Copia Izquierda. Director: Eva Zapico Intérpretes: Merce Tienda, José Luis Cano, Pau Blanco, Verónica Andrés, Eva Zapico. Lugar: Teatro de Los Manantiales. Enero/febrero 2005.
Un espectáculo entre el dramatismo, la protesta y una peculiar rúbrica humorística. Galgos pretende reflexionar sobre el maltrato a los animales y el maltrato a los seres humanos, en un vínculo instintivo del que desconocemos los límites. (Comentario página premios Max de teatro) PUNTO DE PARTIDA: INVESTIGACION ¿Cómo surge la idea de hacer una obra que hable de la relación del hombre con los animales? Se me ocurre por sensibilización hacia la situación de algunos animales, no los domésticos, que viven de puta madre. La idea parte de algo que leí sobre los galgos, que es el paradigma del animal al que se le da un trato cruel: está completamente al servicio del ser humano, y en el momento en que deja de ser útil, se le sacrifica. Además, de manera bastante cruenta: se los cuelga. Es una tradición que viene de la Edad Media: los galgos eran los perros de la aristocracia, entonces, los campesinos como revancha los asesinaban. Eso se ha heredado, y es algo que mantienen los cazadores cuando un galgo deja de ser útil porque se queda cojo o se enferma, por ejemplo. También se usan para los canódromos y normalmente el final es el mismo. Hay rituales muy crueles para deshacerse de ellos: los abandonan, o los atan a un árbol con un palo en la boca para que no puedan comer, ni siquiera algo que les puedan acercar, cosas muy heavys. Ese fue el punto de partida. ¿En qué centraste tu investigación? Me motivó hablar del maltrato a los animales y de cómo esa analogía se traslada a los seres humanos, por ejemplo, el trato a los prisioneros de guerra. Trabajamos también sobre las fotos que aparecieron en prensa de, los prisioneros en la guerra de Irak. Esas imágenes tenían mucho de animal, en algunas, los cautivos aparecían atados como perros. Investigué sobretodo las pautas de movimiento de los animales en cautividad, eran fácilmente extrapolables al comportamiento del ser humano en esas mismas condiciones. Es muy angustioso observarlo porque es fruto del sufrimiento. Los felinos enjaulados tienen unos tics análogos a los comportamientos de seres humanos encerrados, girar alrededor del patio, por ejemplo. Había muchas similitudes que pretendimos llevar al espacio escénico. De todas maneras, eso da para un trabajo físico mucho más grande del que hicimos. ¿Cómo hiciste para transmitirle tu idea al equipo y que todos fueran hacia el mismo sitio? Fue bastante difícil, por la manera en la que me gusta trabajar. En el caso de los actores, como están desde el inicio en el proceso de creación, la idea va formando parte de todos y es una cosa recíproca casi desde el principio. Yo aporto la idea inicial, y luego todos van proponiendo y trabajando a partir de allí. Antes de entrar en la sala de ensayos, fueron bastantes las horas de charlas, principalmente para compartir el material sobre el que he estado investigando; para que sepan qué imágenes y conceptos quiero trabajar. Y luego, con el equipo de vestuario, iluminación y escenografía, lo mismo. En el caso de los textos, ha sido un poco más dificultoso, porque, en definitiva los autores son creadores también y tienen su propia versión del concepto, entonces el texto comenzó a diversificarse y a mí me costó amalgamar. El planteamiento esta vez era otro; así como en A Pedazos, Patricia (autora de los textos), había venido a los ensayos y había trabajado sobre las imágenes que yo había creado; aquí ellos escribían desde fuera. Esa fue la fórmula, pero fue difícil. PUESTA EN ESCENA Espacio escénico: Una pista de circo estilizada ¿Por qué elegiste ese espacio? El tema de los Galgos, pese a que daba nombre a la puesta, finalmente se redujo a una escena. Suele pasar en los montajes de creación: partes de un concepto base que luego se amplía. Incluso podría haber renunciado al título, pero me parecía que en sí era bastante contundente y lo mantuve. Lo cierto es que después me apoyé más en la idea del circo, como lugar donde por excelencia se utiliza al animal como diversión; donde se les explota y donde, además, hay una trastienda de crueldad: animales que viven siempre encerrados, a los que se les enseña a ejecutar números a través del dolor y de la tortura. Fuimos al circo en navidad para ver un poco el entorno y fue bastante horrible. ¿De qué maneras se pueden abordar esos temas sin perder de vista lo teatral? Galgos fue un experimento, en la medida que intentaba precisamente alejarme de lo teatral: esto no quiere decir que no considere que el actor deba hacer un trabajo óptimo para la representación: que se le oiga, que se le entienda, que tenga un buen movimiento escénico, que ejecute bien las acciones, etc. Pero sí es cierto que quería acercarme más al mundo de la performance y quizá esa fue la mayor complicación. Quería trabajar sobre el collage, quería que las escenas no tuvieran demasiada conexión unas con otras. Había un pequeño hilo argumental, la historia de una mujer que aparecía de manera esporádica, que era la que abría y cerraba el espectáculo, pero luego las escenas eran bastante variadas…Sacrifiqué cosas, que sé que me alejé de lo teatral, entendido como lo convencional. ¿Qué importancia tiene el humor en tus trabajos? Nunca me lo planteo de entrada. A pesar de que tengo mucho respeto por las vanguardias: lo conceptual, lo profundo, lo abstracto, todo lo contemporáneo; también me gusta desdramatizar, alejarme un poco de lo denso incluso cuando ya lo he creado, ver de qué manera puedo establecer cierta distancia, y siempre lo consigo a través del humor. Además, en general surge por la gente con la que trabajo, que hasta ahora es un grupo más o menos estable y que tiene mucho sentido del humor... Hay cosas que son más de imagen que ya las llevo planteadas y coreografiadas desde casa, pero luego hay muchas escenas de creación, allí suele surgir el humor, y yo lo permito. ¿Cómo ha recibido el público tu propuesta? ¿La entiende? La verdad es que es muy raro, porque yo me considero un creador en proceso y Galgos era bastante experimental. Quería profundizar sobre cosas que me interesan, como la abstracción; y este puente que yo intento establecer con el arte conceptual no deja de ser un riesgo, porque la interpretación que el espectador hace, a veces es muy subjetiva, bueno, como siempre. Esa subjetividad puede ser muy interesante porque surgen lecturas que tú no preveías, pero también puede ser muy peligrosa porque a lo mejor te aleja de lo que querías contar. Yo sé que en Galgos la percepción era rara; al no ser lineal, había menos narrativa que en A Pedazos, era más collage. Solo había una historia que tenía cierta continuidad: la historia de una mujer que se accidentaba y caía junto a un circo, lo demás era collage. Es un tipo de lenguaje en que la gente se pierde, y es normal. Sí que entendían la idea general, y lo que me pareció más interesante es que rescataban momentos. Les creaba bastante desasosiego, supongo que por el tema y también por esta sensación de falta de continuidad. El espectador salía con la idea de: «no sé muy bien que me han contado», pero bueno, eso forma parte del experimento, sé que tengo que pasar por ahí. ECOLOGIA ¿Eres activista? ¿Qué papel ocupa esto en tu vida cotidiana? Es una cosa que siempre ha estado bastante presente. Siempre me han gustado y he tenido animales, pero a medida que te haces mayor entras en conciencia de muchas más cosas. No es que me haya hecho ahora mismo, por ejemplo, activista en contra del circo; y de momento no me he ido a manifestar a la puerta de la plaza de toros en navidad, pero no me importaría hacerlo, porque se debe hacer y creo que es una de las cosas que se debería abolir. Intento transmitirlo siempre que puedo y ser consecuente en mi vida con eso. No participo en ningún movimiento, solo soy socia de Greenpeace desde hace tiempo, aunque también tengo mis dudas con respecto a la organización, pero bueno, de momento lo soy. La política no me interesa demasiado, por ahora me siento muy cómoda con lo que estoy haciendo. ¿Conoces grupos que se dediquen a hablar de estos temas específicamente? La verdad es que no. Lo que sí que he visto y que fue una referencia importante para el trabajo corporal, fueron trabajos de los artistas Vandekeybus (bailarín y coreógrafo contemporáneo Belga) y Carles Santos (destacado pianista, compositor y director de teatro y cine, valenciano), sobre la imagen animal. He tomado como punto de partida el movimiento animal, de hecho hay muchas escenas en que el trabajo plástico parte de allí. ¿Después de la experiencia de Galgos, pretendes continuar con temas similares en tus montajes? La verdad es que tiene todo bastante que ver; yo me planteo los proyectos como algo diferente y termino siempre hablando de lo mismo, en esencia, y no sé si eso cambiará en algún momento. Algo que me interesaba en Galgos era, en este caso tomando como referencia el circo, cómo se educa a los animales partiendo siempre del dolor y del miedo, sobretodo del miedo. Cómo eso se traslada a la manera en que nos relacionamos los humanos, en definitiva creo que es hablar de manipular la libertad del otro a través de la coacción y del miedo. Y ahora pienso que en este nuevo trabajo va a ser un poco lo mismo, aunque parte de algo diferente, me doy cuenta de que siempre vuelvo a lo mismo. En A Pedazos era la manipulación de la voluntad de la mujer y en extensión al hombre también, pero bueno, el control sobre la libre relación del cuerpo de uno mismo. |
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