Cloacas de Taipei

Estrellas: usar la villa 21 de Barracas para otra cosa
Entrevista a Federico León


 
 

 

 

 

Entrevista a Federico León

Estrellas: usar la villa 21 de Barracas para otra cosa

Rubén A. Arribas
revistateina@yahoo.es

 

Actualmente Federico León rueda, junto a Marcos Martínez, Estrellas, una película ambientada en la villa 21 de Barracas. La cinta aborda la figura de Julio Arrieta, un actor y famoso representante de actores de esa villa. Aunque funciona como un documental, por momentos la grabación no respeta las fronteras de la realidad. De hecho, se trata más bien de un documental de ficción: por un lado, la cinta muestra el rodaje de Nexo, la película donde participa Arrieta y que se está filmando ahí; por otro, León y Martínez intervienen ese material y le añaden pinceladas que podrían ser reales, pero que en verdad no lo son.

Antes de Estrellas, León (Buenos Aires, 1975) sólo había rodado Todo juntos (2002). En esa película trabajó también con el documental, aunque de un modo distinto. En Todo juntos mostraba el proceso de separación de una pareja, la suya, y empleaba unos actores un tanto especiales: su novia de aquel momento, Jimena Anganuzzi, y él. La cinta fue rodada con procedimientos teatrales y contenía, por ejemplo, una escena grabada en video de cómo carneaban a un cerdo... Huelga explicar que la película suscitó cierta controversia (en Internet se puede rastrear alguna discusión al respecto).

Visto el inquietante inicio que supuso Todo juntos, habrá que ver cuál será el alcance de Estrellas. Acá, Federico León le cuenta a teína el estado actual de este proyecto.

Estás rodando Estrellas, ¿no? ¿Cómo va?
Sí. Filmamos la primera parte en un año y medio; apareció un dinero y teníamos que rodar porque si no lo perdíamos. De todos modos, llevamos un ritmo de grabar cuatro días y parar tres meses... Y así resulta complicado sacar un proyecto adelante. Ahora estamos buscando financiación para terminar la película.

¿Se trata de un documental?
Más que un documental es una película de ficción. En parte es un documental sobre la vida de Arrieta, un hombre que ejerce como nexo entre el adentro y el afuera de la villa 21 de Barracas; pero también hay una parte de ficción debido a intervenciones nuestras en ese documental. Por ejemplo, damos a entender que le hemos creado una web a Arrieta, donde éste ofrece servicios como callejones para peleas o persecuciones, casas para secuestros, etc. En todo momento, la película juega con qué es ficción y qué es realidad, reflexiona sobre las formas de pobreza, plantea la discusión entre actores profesionales y ocasionales...

¿Quién es exactamente Arrieta?
Arrieta es un actor que está organizando una especie de productora en la villa y que ofrece todos los servicios para quienes quieran ir allá a rodar: producción, comidas, etc.
También se encarga de suministrar pobres, piqueteros, tumberos y demás para las series de televisión o para películas. Si un director de cine o de un programa de la tele le pide un rengo, por ejemplo, se lo lleva. Después Arrieta tiene otro costado, el de generar proyectos propios. Él es un tipo inquieto que siempre están intentando, como él dice, «usar la villa para otra cosa».

¿Es un productor entonces?
Decir que Arrieta tiene una productora es mucho decir; en realidad, él lo que tiene es una computadora donde guarda algunas fotos. Lo que pasa es que hace 25 años que vive en la villa, conoce a la gente, lo respetan y sabe actuar como vínculo entre el adentro y el afuera de la villa. De hecho, podría decirse que él es un ser sofisticado en relación con un entorno tan especial como ese. Cuando estuvo acá Alan Parker, el director de Evita, éste se reunió con Arrieta para buscar locaciones. Dijo que no le servía la villa porque había antenas de televisión y la película era de época. Arrieta le propuso construir una villa en dos días, sin antenas y trasladar allí a toda la gente; sin embargo, Parker no aceptó. Arrieta cuenta esa historia en Estrellas y nosotros le proponemos que arme una casilla —construcción en chapa típica de las villas— en tiempo récord. En un plano secuencia, sin cortes, cuatro personas y él arman la casilla en tres minutos y la ocupan.

¿Y cómo surgió la idea de rodar Estrellas?
Conocía a Arrieta de antes. Un día él nos contó que estaba rodando en la villa una película, Nexo, basada en un cuento suyo, El ataque de los simulcos. Cuando nos enteramos del proyecto, le propusimos grabar cómo rodaban la película. Por otro lado, también nace de una frase de Arrieta: «Vengan a buscar pobres a la villa; nosotros somos los que mejor hacemos de pobres. Los demás no van a tener los dientes faltantes o las cicatrices que tenemos nosotros».

¿De qué trata la película de Arrieta?
Nexo surge a raíz de otra frase de él: «Acá en la villa también merecemos tener marcianos», que es la frase con que comenzamos nuestro documental, Estrellas. La película de Arrieta va de un grupo de marcianos que quiere invadir la villa 21 y de cómo los villeros se preparan para recibirlos. Sin embargo, los marcianos lo piensan mejor y prefieren bajar en otro lugar que consideran más interesante, y marginan así a la gente de la villa.

Y Estrellas consiste en grabar el cómo se hizo Nexo...
No, más que rodar el cómo se hizo la película buscamos documentar los cruces que se producen entre la gente de afuera de la villa y la de adentro durante la filmación de Nexo: si hay un chico de la villa vestido de marciano tomando cerveza en el almacén, por ejemplo... Esa clase de cruces extraños que se dan al filmar una película de marcianos en una villa.

¿Y no se cansa la gente de la villa de actuar de pobres?
Eso le decimos siempre a Arrieta: «Ustedes siempre hacen de ustedes mismos». Eso también aparece en Estrellas, y él replica que no, que tiene actores que saben hacer de abogados, de enfermeras, de muchas otras cosas. Y aprovechamos eso para hacerle unas fotos con pilotos de aviones y azafatas, y hacerle creer al espectador que es cierto. En el documental jugamos permanentemente entre la verdad y la ficción.

¿Hay algún otro aspecto técnico que estéis probando en el documental?
Sí. Por ejemplo, ir a la villa ya es un género en sí. Incluso parece que tuvieras que dejar la cámara libre para que ésta filme la pobreza espontáneamente... Nosotros quisimos trabajar también eso en la película. Entonces manejamos las luces de manera elaborada y buscamos planos precisos, como si tuviéramos un guión muy detallado, es decir, buscamos todo lo contrario de lo que se supone que es la villa: un lugar inestable, impredecible.

¿Qué tal os fue en la presentación de la película en Berlín?
Sólo presentamos la parte que hemos rodado hasta ahora y nos fue muy bien. Aunque teníamos miedo de si se comprendería, debido a que era muy específico lo que presentábamos; pero no, tuvo una buena respuesta.

 

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