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nacho vegas - canciones
Los dos textos que aparecen más abajo son
un recorte mío, personal e interesado, sobre los textos del último
disco de Nacho Vegas, Cajas de música difíciles de parar.
Para quien no tenga el disco: el texto original de las canciones
está accesible en: www.limbostarr.com Por lo
demás, este despropósito alimentará la curiosidad psicoanalítica
de unos y provocará el espanto de otros, pero quizá también logre
dar a entender a unos pocos que merece la pena embarcarse en este
disco y navegar con él durante días en la sangre más íntima de uno.
Sólo espero haber degradado lo mínimo posible tanta energía contenida
en los dos discos de cierta caja de música. Desde ya: perdón,
Nacho.
Noches árticas
Resuenan
las cajas de música.
Inténtalas parar:
ya estalló el conflicto,
se libra otra batalla
y el tedio es mortal.
No hay guerra mundial
ni arma química capaz
de matar algo tan intenso:
no es tan largo el camino,
ni tanto lento el dolor.
Y fui a pedirle consejo al viejo fakir:
«En la guerra, saber ser un buen perdedor
es más importante que la paz y el amor».
Me muevo de la cama a la cocina
y en el camino me vuelvo a perder...
Me adentré en una ardiente oscuridad:
la tristeza de saber que hay más estrellas en el firmamento
y verlas pasar,
pasar como el viento.
Como el viento...
Cada nervio se estremece en erección,
pero el día que el último de ellos
se te vaya a vivir
al País de los Trastos Viejos,
verás a un anciano hacerte una indicación:
«¿Quién me habrá robado el sol
que hoy no siento su calor?»
Esta vida iba a ser otra y algo salió mal.
Nadie quiso saber más...
Por mi mala cabeza.
(Extraído
del CD 1 de Cajas de música difíciles de parar, Nacho Vegas.
Limbostarr, 2003)
El
salitre
Dicen
que amainó la tormenta;
trataremos de dormir.
Llegando aquí, ¿qué más nos puede pasar?
Podemos ir y preguntarle a la mar
para que nos responda con rugidos,
para que nos diga la verdad.
Que me perdone el capitán Ahab,
que me perdone....
Saboreo la humedad
que se pudre en las paredes:
el terror que da vivir.
Libertad y Sordidez,
todo a un precio que un hombre moderno
ha de ser capaz de pagar.
¿Cómo habré llegado a esto...
no lo sé,
tan lúcido y siniestro?
¿Quién se atreverá a hablar
mientras yo me canso de esperar
la copa que jamás me es servida?
Nadie llega tan lejos si no es para seguir.
Nadie a quien amar,
nadie a quien dañar,
etcétera.
Moriré de sed,
mas por una vez
nadie morirá a mi lado.
Maldición...
Porque esta es mi historia, señor.
Yo sé que no le interesa;
pero esta es mi historia, señor:
la canción de la duermevela.
(Extraído
del CD 2 de Cajas de música difíciles de parar, Nacho Vegas.
Limbostarr, 2003)
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