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tintalabios
por rubén a. arribas
En
este segundo número, casi sin querer, puede que hayamos dado con
la creación de una minisección dentro de tintalabios; la
presencia de Nacho Vegas, hablándonos de las letras de sus discos
y de cómo vive en ese territorio fronterizo con la literatura, es
probable que dé el pistoletazo definitivo para que en próximos números
sigamos acercándonos a esos otros poetas que son los músicos,
al menos algunos de ellos. A pesar de que las cuerdas que pulsan
las letras de Nacho en su canciones son bien tensas, la entrevista
da fe de que él es un tipo bien lúcido y ciertamente jovial. Ya
decía el excelso y cínico Cioran en su libro Conversaciones
que «Las páginas más siniestras que he escrito me han hecho reír,
más adelante. [...] Si de verdad fuera pesimista, la mayoría de
la gente no me leería». Por tanto, que nadie se eche las manos a
la cabeza cuando escuche sus discos y degusten el placer intenso
que de ellos emanan, que son realmente tonificantes y, tarde o temprano,
la risa, ese último y refinado estado de la compresión, está garantizada.
Mientras tanto, disfrútenlo aquí en otro formato. Además, ¿acaso
una cuerda bien tensa no es la única sobre la que el equilibrista
puede caminar con cierta seguridad para admiración del público?
Rodolfo
Godino viene de la mano de una de las novedades que presenta esta
sección: la incorporación de José Emilio Tallarico, desde Buenos
Aires, como colaborador oficial de tintalabios. JET, familiar
acrónimo donde los haya con el que referirse a este peligroso individuo,
conduce junto con Gerardo Lewin y Alejandro Méndez en la capital
argentina el ciclo de poesía El Orate y la Musa, y se encargará
de ayudarnos a inspeccionar lo que pasa allá, literariamente hablando
(de lo otro, mejor no empezar a decir). Bienvenido, doctor.
Con
nuestras otras dos presas existe una relación un tanto especial:
Anahí Lazzaroni es una magnífica escritora que vive en la ciudad
más austral del mundo, Ushuaia, y, como ella confiesa, es una adicta
a Internet; así que allí, entre listas de correo, fue donde nos
conocimos hace unos años. Sin embargo, cuando colguemos la revista
en la red, ya habremos dado el paso de lo virtual a lo real y habremos
pasado, nunca mejor dicho, de las palabras a los hechos. Y por último,
Santiago Parres, que es uno de los nuestros, es decir, que pertenece
a teína. Santi, además de ser un sólido y eficaz corrector
de estilo en paro (él es el responsable de esta tarea en teína),
es uno de esos talentos narrativos cuyos tenaces cantos de sirena
son desoídos con igual perseverancia por parte de las editoriales.
Pese a todo, se produjo hace poco la salida al mercado de sus primeros
relatos, publicados junto con los de otros autores, en una editorial
de reciente creación en Valencia, Editorial Tempus. Pedimos disculpas
al resto, pero aprovechando la ocasión, no nos resistimos a hacer
un poco de patria de lo nuestro; así que hablamos con Santi sobre
cómo es esto de escribir para nadie, y le pedimos un relato inédito,
para ustedes.
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