| |

Ronald David Laing,
A. Esterson
Cordura, locura y familia
Fondo de Cultura Económica, 1967
www.fcede.es
ISBN: 84-375-0152-0
por santiago parres
Ronald David Laing pertenece a la
nómina de psiquiatras que han dejado constancia de sus estudios
en varias obras. Quizá esta es la que nos acerca de un modo más
directo, y al mismo tiempo con menos pedagogía al uso, a la verdadera
etiología de la esquizofrenia. Laing, apoyado en pensamientos de
Sartre y Heidegger entre otros, nos muestra cómo el entorno es una
variable crucial en el desarrollo de este trastorno, y algo que
hoy puede parecer tan evidente en el estudio psiquiátrico, por entonces
(1964) fue una obra demostrativa de que no todos los psiquiatras
seguían a pies juntillas los dogmas impresos. Apoyado también en
las nuevas teorías de Bateson sobre la esquizofrenia, Laing buscó
un colaborador, Esterson, para un proyecto de estudio de largo alcance.
Por su peculiar dedicación a la esquizofrenia,
Laing es considerado por muchos como el padre de la antipsiquiatría.
No en vano indagó con detalle en más de cien casos de mujeres afectadas,
mediante entrevistas con ellas y sus familias, siempre que sus padecimientos
no se debieran a alguna lesión cerebral ni tuvieran una carencia
intelectual evidente, y cuyo trastorno hubiera sido diagnosticado
por al menos dos doctores. Las pacientes fueron estudiadas tanto
en estados psicóticos como en estados en los que aparentemente se
encontraban sanas. Laing y Esterson precisan, a través de entrevistas
junto a cada miembro de la familia, cuál es su perspectiva como
sujeto para lograr entender la conducta anormal desde ese
punto de vista personal, librado el psiquiatra del condicionamiento
de lo aprendido respecto al trastorno objeto de estudio.
Por medio de estos fragmentos de entrevistas
alcanzamos a ver cómo el esquizofrénico es influido por su familia,
y al mismo tiempo él influye en esta. Laing concluyó que la familia
de la paciente era tan esquizofrénica como ella, y que las teorías
anteriores que apuntaban a la genética como factor principal de
transmisión del padecimiento estaban errando al soslayar el estudio
individual, desprejuiciado y no condicionado por el conocimiento
de la medicina.
La influencia de la familia, y en mayor
grado de los padres, orientando a la hija en direcciones opuestas
al mismo tiempo, lleva a esta a una situación insostenible e incoherente
cuyo único camino de escape ha de ser ilógico, inventando una realidad
paralela que se torna caótica, cuando la psique intenta racionalizar
algo que no alcanza por los medios comunes y socialmente aceptados.
Laing estudió durante al menos dos años
a cada familia. Mediante los testimonios, en su mayoría grabados
-previo consentimiento de los familiares-, alcanzamos a ver, por
ejemplo, que cualquier discrepancia del paciente con sus progenitores
es fácilmente interpretado por estos como atributos de maldad, y
definido como egoísmo, cinismo, provocación... Se alternan con las
entrevistas algunos datos que nos dan los autores acerca de los
padres: de sus conductas incoherentes o de la relación que estos
tuvieron a su vez con sus progenitores. Quedan expuestas las ambivalencias
y las conductas opuestas de los padres, cambios continuos de referencias
que provocaban un conflicto en el sentimiento de las pacientes.
Si bien los textos resultan anticuados
en cuanto a la nomenclatura de los trastornos, es una buena obra
de acercamiento al sentir de los esquizofrénicos, a su entorno familiar,
y también para conocer al psiquiatra que creyó en sus pacientes
y les dio libertad para expresarse. La traducción, bastante
mejorable.
|
|