|
¿HACIA DÓNDE
VAMOS?
Por Juan Pablo
Palladino (juanpabloteina@yahoo.es)
La interrelación entre las distintas zonas
del planeta es la mayor que se ha dado en la historia de la
humanidad. Ya nadie discute que las revoluciones del transporte
(siglo XIX) y de las telecomunicaciones (siglo XX) han venido a
conformar un mundo donde la internacionalización de la producción y
la libre circulación de capitales provocan desplazamientos de masas
ingentes de población en busca de mejores modos de subsistencia1.
Los cambios
científicos y tecnológicos en el marco de una doctrina ultraliberal
han determinado un impresionante aceleramiento del intercambio de
signos a través de la revolución en la informática y en las
comunicaciones, dando lugar a una “explosión” tanto de los mercados
financieros como de las redes de información2.
Quienes
detentan los poderes económicos y mediáticos, los grandes capitales,
son quienes actualmente pretenden marcar el ritmo planetario: «Nunca
los amos de la tierra han sido tan poco numerosos ni potentes»3.
El rol
totalitario que antes pertenecía a los Estados ha sido ahora
acaparado por la economía. En este contexto, el analista político
Ignacio Ramonet habla de que los “regímenes globalitarios” están
formando una «estéril uniformidad de culturas, paisajes y modos de
vida»4.
El llamado
pensamiento único con el que los poderes económicos buscan
colonizar el mundo bajo la idea de que la economía (en manos de los
capitales internacionales) supera ampliamente a la política, domina
la escena5.
En medio de
este panorama social, económico y político de neoliberalismo salvaje
donde los cuadros de la época parecen estar delineados con el pincel
del sálvese quien pueda; la explotación ilimitada de los
recursos naturales; guerra impulsada por intereses económicos;
desigualdades escalofriantes y un alto grado de relativismo, surge
una pregunta: ¿cuál es el pulso ético de las sociedades
contemporáneas?
En este dossier
de Teína nos propusimos indagar la existencia de una crisis o
malestar en la moral contemporánea y sus repercusiones en diferentes
esferas de la vida: política, social, religiosa...
A su vez, la
forma en que cada uno de estos campos responden a las concepciones
morales del hombre contemporáneo o, si se quiere coincidir con esta
teoría, posmoderno.
Acudiendo a
opiniones de destacados intelectuales, la idea es contrastar puntos
de vista y delinear desde el plano periodístico (al que consideramos
subjetivo y, por tanto, valorativo) una radiografía de la moral
contemporánea.
Desde un
principio -lo sabemos-, tal trabajo resulta demasiado ambicioso y no
pretende por ello ser más de lo que es: una particular
construcción textual acerca de la realidad moral de la época que
el lector pueda (re)interpretar y discutir, ya sea acudiendo al
foro, enviando mensajes por correo-e o, simplemente, llevando el
tema a sus encuentros cotidianos.
Las
confrontaciones y polémicas morales y, aún más, la lógica de la
moral actual, llamó la atención periodística de esta revista por el
simple hecho de que creemos, queremos creer -en medio de toda esta
incertidumbre belicista que se refleja en los millares de pantallas
televisivas de los hogares planetarios- que otro mundo es
posible.
Quizá debamos
empezar por intentar entender por qué estamos donde estamos, y luego
discutir hacia dónde queremos ir. Lo nuestro no pretende ser más que
un ínfimo granito de arena para disparar en sus cabezas tal interés.
Que lo disfruten.
1 Ignacio Sotelo. Revista Claves de la razón
práctica nº123.
2 Ignacio Ramonet. Sobre pensamiento único en
“Pensamiento Crítico vs. Pensamiento Único” de Le Monde
Diplomatique.
3 Ignacio Ramonet. Un mundo sin rumbo.
4 Citado por José Manuel Naredo en “Sobre el ritmo de
el mundo” (“Pensamiento Crítico vs. Pensamiento Unico” de Le
Monde Diplomatique).
5 Ignacio Ramonet, Sobre pensamiento
único.
|