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MÁSCARAS DE LA FICCIÓN
Mitos de la Modernidad

El escritor catalán y especialista en cine Román Gubern analiza a los grandes personajes narrativos surgidos desde la Revolución Industrial hasta estos días, y ofrece las claves para comprenderlos.

por lucio latorre (lucioteina@yahoo.es)   

Aunque no es esa su finalidad, Máscaras de la ficción (Román Gubern, Anagrama, 2002) termina siendo, en cierta forma, una guía para ver y analizar cine. A lo largo de casi 500 páginas, el catedrático catalán propone un recorrido detallado por los personajes más destacados de la cultura occidental de los últimos doscientos años. Con el inicio de la modernidad surge la cultura de masas, y por ello el desfile de personajes escogidos por Gubern empieza con aquéllos aparecidos al calor de la Revolución Industrial y se extiende hasta nuestros días. Se trata de un recorrido en el cual se van desvelando las raíces, claves e interrelaciones de los personajes míticos que han ido alimentado el imaginario colectivo de la modernidad.

Por estas páginas desfila medio centenar de protagonistas que, a juicio del autor, son emblemáticos de la narrativa occidental, y entre los que se encuentran Víctor Frankenstein, Superman, Drácula, Dr. Jekyll, Lolita, Barbarella, Alicia y Josef K., por citar algunos.

Resulta interesante el criterio de selección elegido por Gubern: «Tras consultar obras de este tipo que ya existían en el mercado, me di cuenta inmediatamente que redactar fichas de quince o veinte líneas sobre varios centenares de personajes imaginarios carecía para mí de todo interés. Me apetecía, en cambio, seleccionar un hábeas de personajes que yo retenía significativos y agruparlos por familias temáticas, según el eje de sus afinidades, para vertebrar una especie de árbol tipológico informal de algunos grandes fantasmas que han habitado en los últimos doscientos años nuestro imaginario colectivo».

El análisis del también autor de El eros electrónico es brillante; aunque notablemente exhaustivo, tiene el tacto y la capacidad de no ofrecer una lista interminable de datos ni de abrumar al lector con detalles fuera de contexto. Ni tampoco repite la misma fórmula para cada argumentación. Haciendo gala de una erudición envidiable, Gubern desarrolla cada capítulo valiéndose de enfoques que van desde lo sociológico a lo científico, pasando también por lo psicológico, lo político, lo económico y lo histórico.

Si bien estos son ensayos sobre un aspecto específico de la cultura de masas, el background informativo y de conocimientos del barcelonés va mucho más allá, lo que le permite volcar una mirada profunda y minuciosa en los casos que aborda. Así consigue no solo mostrar las causas por los que determinados personajes alcanzaron el éxito, sino que se ramifica señalando características de las sociedades de la época, sus obsesiones y motivaciones, como también las de los autores que imaginaron a esos personajes.

Máscaras de la ficción, además de su ameno disfrute, permite relecturas que resultan sorprendentes, tal es el caso, por ejemplo, del paralelismo que traza entre Robocop y Jesucristo. Gubern escribe al respecto: «Robocop constituye una insólita parábola crística sobre la redención, lo que no resulta raro cuando se sabe que Paul Verhoeven (el director de la película), asistió desde 1985 a un seminario revisionista acerca de la vida de Jesucristo y planeó un film sobre su vida. En Robocop, el protagonista perece cruelmente martirizado por una banda de asesinos vinculada al poder, renace luego de una forma distinta, aunque conservando su esencia, e impone su justicia».

También destacan las reflexiones que hace sobre Frankenstein, de cuya versión original escrita por Mary Shelly dice que «aporta una crítica implícita a los cánones tradicionales de belleza al hacer que un sujeto inicialmente bondadoso sea empujado por la sociedad a la soledad y el crimen en razón de su apariencia anómala». Y agrega que esa novela anticipó «el gran tema social del otro distinto».

Es Máscaras de la ficción, entonces, un libro que garantiza una lectura entretenida y hasta apasionada, que incluye análisis exhaustivos y polimodales que ofrecen una visión más amplia de los personajes tratados. Y al mismo tiempo también dan una idea de cómo ver y contextualizar los mitos llevados a la pantalla. Es, por lo tanto, un libro muy recomendable.