Poemas de Rolando Revagliatti
seleccionados por José Emilio Tallarico y Rubén A. Arribas

Dándole vueltas

Dándole vueltas y vueltas a cierto cachito significante
estaba entre la vulgaridad de tirarme una cana al aire
o
   familiarmente
desde el amplio ventanal de un cuadragésimo piso

O desgarrar
el aventajado himen de una sección
perezosa de mi cerebro

Me encaré:
¿Por qué no rozar el urticante tema de las propensiones?
Es un tema tuyo, Rolando
el de las estructuras que supimos adquirir
las resignaciones que no terminan de caer
de las secoyas ancestrales
los renunciamientos a la mescalina
al fru-frú, a la masturbación, al asesinato del alma

¿Tantos años de tarado echados a la basura?
¡El orgasmo es mío, mío!
¿Así como así, hijos de puta
arremeten con sus topadoras
sobre el gueto de mi infelicidad?
¿Qué me faltaba cuando sólo era sólo un miserable?

 

Día de la Madre

Mamá merece un lavarropas nuevo
y una multiprocesadora de 400 vatios de potencia
y una más moderna licuadora

Mamá merece también una tostadora eléctrica
de última generación
y un secavajillas con cinco programas y tres temperaturas

Mamá es muy buena
No hay como mamá

Mamá merece una lustraspiradora
con barral cromada rebatible y tres cepillos flotantes
¿Qué menos que una máquina de coser
con quince funciones de puntada
merece mamá?

Mamá es muy buena
Merece esto y mucho más

Mamá merece una cocina con paneles autolimpiantes
y puerta visor con doble vidrio
Mamá merece una plancha con capacidad
de tanque para 320 mililitros

Mamá es muy buena
Queremos mucho a mamá
Demos de una vez en el blanco
de las principales necesidades
                                               necesidades de mamá.

 

Oportunidad

Yo me conformaría con tener treinta y nueve años menos
darme otra oportunidad tan sólo otra oportunidad
para no pasar tan resquebrajadamente desapercibido
birlaron mi momento de gloria
no supe apresarlo

Mi madre me peinaba con Brancato
el micro me pasaba a buscar
repetí tercero, cuarto y quinto grado

Creyendo obedecer designios divinos
mortifiqué un tanto mi carne circunstancial

Una pérfida se casó conmigo
y logro ella fecundarse de mí
y producir hijos que también
desaprovecharían la oportunidad
de suicidarse en el jardín de infantes.



Extraídos de Desecho e izquierdo, Rolando Revagliatti
Astier Ediciones
Compartido con Christian de Nápoli
Buenos Aires, julio de 1999





Modelando

Los motivos dictan poemas
los motivos hostigan poetas
perentoriedad corremos y corremos
alcanzamos a la perentoriedad
con motivos

Le insertamos un motivo al dictado
encarnamos la perentoriedad del motivo
es un trabajo encarnar la hostigación
trabajamos modelando la perentoriedad

El poema es poema y se queda parado
lo leemos
                 y salta.



Extraído de Ripio, de Rolando Revagliatti.
Edición casera compartida con Daniel R. Mourelle
Buenos Aires, 1999.



Enamorada

Enamorada de mi miedo
es mucho el frío que hace
donde me interno:

la tapa de mis sesos


Por instinto

No sé por qué
lo hago pero
me brota

te pego en la cara

y arráncame esta maldita bombacha
                                                 bestia.    



Extraídos de Ardua, de Rolando Revagliatti
Ediciones del Árbol.
Buenos Aires, 2001.

 



Destinos

Mi vida un poco deshilachada
cuenta mi madre

No está muy segura
de nada

Erra entre mi destino
y el suyo

Soy su compañía en las noches

De día
            trabajo




En mi cabeza

En mi cabeza
dura
sagrada
allí metido

de pies a cabeza.



Me apego sonoramente

Me apego sonoramente
a tus fantasmas

Un buen tiempo
los interpreto

Pero después
no sueno.



Llegó para ubicar

Llegó para ubicar su cabeza
debajo
de la cruda maceta que caía

Antes del impacto se apropió
(en jaque)
de su afán recóndito de lírico

y predestinado



Antes de mi vida

Antes de mi vida también me abrí
ebrio de poesía / sobrio de prosa
al imperio del sentimentalismo

propagado en valsecitos
que bailé noviando con la tuberculosis
y el suburbio.



Es quien será

Es quien será
—ese personaje secundario—
cadáver en un par de horas

Ya
      se desangra



Me autorizo

Me autorizo por lo que soy:
el dolor:
odio

Y cuando carne soy que propaga

Me autorizo por lo que siento:
el odio:
duele



Animalitos

Mi gato es verde como la nieve
y ladra

Mi loro es del mismo color que mi perro
teñido del color de mi gato
y maúlla

Mi perro es mudo




Escuchando Radio Panda o El Niño Interno

Percibo
             pasmado
que mi Niño no ha muerto

O
    más bien
                   descubrí
que yo estaba muerto
cuando era un niño

 

Extraídos de Propaga, Rolando Revagliatti
Editorial Libros del Empedrado.
Buenos Aires, 2001.

 



Hotel Llao-Llao

Es una misma foto:
copiada chiquita, en blanco y negro
y otra coloreada, que la triplica
La primera dice:
Hotel Llao-Llao, Bariloche
Fíjese:
le fueron recortados los bordes
Las letras del frente y del dorso han sido alcanzadas
efectivamente
por una tijera

Cielo, hotel, suaves y cortas barrancas
césped cuidadito, arbustos y unos cuatro cedros
(¿o un cedro, dos acebos y un ciprés común?
o bien, ¿un fresno, un mostellar y dos plátanos falsos?
o, por último, ¿un alerce, un boj
un ciprés de Levante y una araucaria?)

Sentada en escalinata, peinada para atrás
en gran sport, en pantalones
blusa blanca y saco escocés
Color, en el borravino de los pantalones
y el aladrillado de las probables tejas

Todo y Mecha:
muy bien, muy bien.


Extraído de Sopita, Rolando Revagliatti.
Ediciones El Recitador Argentino.
Buenos Aires, 2003.



Caballazo a la sombra

Me las vi con uno que más que como yo
era en efecto yo
viéndoselas conmigo

Tan intrincada como lúdica
resultó la finalmente para nada
excepcional contienda

de resultas de la cual
redacto ahora este sosiego




Poemas joviales

Por lo que me aman todas tanto a mí
he sufrido de jovencito por aturullado
sin respetar mis tiempos de goce estético
y aunque no incurrí en adocenamiento
y venta de fiambre al público
el alma se me percudía

Ahora sé lo que hacer
con las que me aman tanto
las tengo a raya, las persuado
transformándolas en más y más versos
a veces, con rima

Por lo que me aman todas a mí
es por la concepción

Y el goce




Extraídos de Leo y escribo, Rolando Revagliatti
Ediciones Recitador Argentino
Buenos Aires, septiembre de 2002

 

Los fracasos del amor


I

Tienen los fracasos del amor
conquistada su fama
su implícita trascendencia

La intrascendencia de los fracasos
del "nunca nos amamos"
alcanza a lo sumo alguna
popularidad de cuarto de hora

y la penosa eficacia
de lo explícito

II

No hay justa medida
para los fracasos del amor

y aunque para los fracasos
del "nunca nos amamos"
hay justa medida

lo que no hay
es consenso.

 

A J. Mario

Desarmad un reloj. Ahora armadlo de nuevo. Esa pieza que os sobra, ¿la veis?, es el nadaísmo.
J. Mario

Desarmad a vuestro objeto amoroso
Ahora armadlo de nuevo
Y buscad
esa pieza que os falta.

 


Interferido

Había sido en soledad y adolescencia
cuando creando yo las delicadas condiciones
para que con la eyaculación
adviniera el orgasmo
te / me apareciste
y me / reconviniste

"En soledad, no", dijiste
y de mi adolescencia hiciste
lo que quisiste.



Extraídos de Corona de Calor, Rolando Revagliatti
Editorial La Luna Que
Buenos Aires, 2003