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ENTREVISTA
A CLAIRE DIX
«En
estos momentos Dublín es como un sitio en construcción permanente»
Irlanda
es actualmente una de las economías más pujantes de Europa. Y las importantes
inversiones recibidas en los últimos años están provocando significativas
transformaciones en la capital, Dublín. La fotógrafa irlandesa Claire
Dix ofrece aquí algunas claves para entender un proceso que tiene muchas
similitudes con lo que ocurre en otras ciudades europeas.
Lucio
Latorre
lucioteina@yahoo.es
La
República de Irlanda es uno de los países miembros de la Unión Europea
que mayores cambios ha experimentado en la última década. Es uno de los
Estados que mejor ha sabido aprovechar las oportunidades surgidas en el
contexto de la unión.
En
la actualidad goza de una de las economías más pujantes y diversificadas.
Así, en los últimos tiempos, en tierras irlandesas han ido desembarcando
poderosas firmas multinacionales, lo que, lógicamente, significa que ha
ido recibiendo grandes flujos de inversiones. Y los cambios y transformaciones
que las inversiones acarrean no se limitan, especialmente cuando son elevadas,
al ámbito de su estricta aplicación, sino que van más allá y dinamizan
otros muchos sectores de la economía.
En
épocas de bonanza económica, ya sea incipiente o consolidada, el sector
inmobiliario, el de la construcción, es de los primeros en notar los beneficios.
De hecho, el estado del sector inmobiliario suele ser uno de los indicadores
que mejor reflejan la situación económica de un país. Si el sector va
bien, la economía también. Si no, no. Esa más o menos es la lógica general.
Es ahí cuando a menudo aparecen, se inflan y luego explotan las burbujas
inmobiliarias que vienen a decir que la situación, en realidad, no iba
tan bien como parecía, se habla de la especulación de la tierra y esas
cosas... (Para una visión mas detallada al respecto, se puede ver «El
ladrillo y el globo: arquitectura, idealismo y especulación con la tierra»
de Fredric Jameson.)
Dublín,
la capital de Irlanda, no es la excepción. Al menos en cuanto aquello
del empuje de la construcción y los cambios sobre la ciudad. Dublín está
en cambio permanente, a punto tal que las enormes grúas que se levantan
por todas partes se han vuelto ya parte de la estampa de la ciudad.
Estos
procesos, por lo general, tienen sus partes positivas y otras que no lo
son tanto. A pedido de teína, la artista gráfica irlandesa
Claire Dix realizó una serie de fotografías en las que se aprecian algunos
de los rasgos más marcados del Dublín actual.
A
continuación, la conversación que mantuvo con esta revista.
En
las fotografías se aprecia claramente el contraste entre elementos que
recuerdan rasgos tradicionales de la ciudad (carros tirados por caballos,
calles empedradas, torres y fachadas de edificios antiguos) con las grúas
que se erigen por todas partes y que están transformando el aspecto de
Dublín. ¿Qué te sugieren esos contrastes?
La foto de la que hablas la tomé en Smithfield, que es un lugar
que se desarrolló relativamente hace poco en el centro de Dublín. Es principalmente
una zona residencial, pero cuenta también con un importante espacio público
abierto donde se hacen conciertos y donde una vez al mes hay una feria
de caballos. Cuando yo fui ahí con mi cámara, fui pensando sólo
en tomar fotos de la grúas que se levantan en esa zona y realmente me
había olvidado de que ese día estaba la feria de caballos. En realidad
no estaba buscando una foto que mostrara los contrastes de la ciudad vieja
y de la nueva o algo por el estilo. Lo cierto es que fue sólo una
coincidencia.
Salvo en escasas excepciones, las ciudades que han pasado por un proceso
de crecimiento y transformación urbanos como el que atraviesa Dublín,
se han preocupado más en potenciar el uso del automóvil (con la ampliación
de avenidas o creando vías de circulación que antes eran peatonales...)
que en preservar los lugares de uso y encuentro público. ¿La superposición
de las luces de tráfico sobre las fotos tienen que ver con eso o responden
más a una cuestión estética?
Ésa
era la intención de las fotos, sobreimprimir luces del tráfico nocturno
con fotos de las grúas. Cuando me pidieron que colaborara con teína
como fotógrafa que vive en Dublín y que comentara qué significa eso, los
automóviles y las grúas fueron las primeras cosas que me vinieron a la
mente. En estos momentos, Dublín es como un sitio en construcción permanente.
Hay
un nuevo sistema público de transporte que está siendo instalado, y una
cantidad de otros proyectos que se están llevando adelante al mismo tiempo,
y creo que la mayoría de la gente de Dublín se ha resignado a tener que
pasar durante algunos años más por entre medio de las zonas de construcción
para ir a sus trabajos.
De
todas maneras, acá se está haciendo lo opuesto de estimular el tráfico;
han aumentado el número de líneas de autobuses y el nuevo sistema de transporte
público está orientado a conseguir que la gente deje de traer sus coches
a la ciudad.
No
sé cuán exitoso resultará esto, ya que a la gente le gusta demasiado eso
de usar el coche. Intentar atravesar la ciudad con el coche en horas punta
no es algo recomendable. Para el tamaño que tiene Dublín, es ridículo
el tiempo que toma ir de una punta a otra de la ciudad. Hay gente que
viene a la ciudad desde pueblos que están tan sólo a veinte millas
o un poco más a las afueras de Dublín, y en horarios punta les puede tomar
hasta dos horas hacer ese recorrido. Es ridículo. Y los precios de las
viviendas son igual de ridículos.
¿Pueden
estas fotos leerse también como una referencia al vértigo de la vida diaria,
a esa necesidad de vivir a máxima velocidad que se ha transformado en
un estilo de vida de las grandes ciudades?
Supongo que sí, aunque no creo que eso necesariamente tenga que ser algo
malo. Aunque sí quizá eso del vértigo diario, que es algo que no suena
muy placentero.
¿Se
está perdiendo en Dublín calidad de vida urbana, en cuanto a la pérdida
de espacios de uso público?
Creo que en su mayor parte, la transformación que se está haciendo sobre
el centro de Dublín es algo bueno. Smithfield es realmente un área
muy atractiva ahora, y antes de que Temple Bar fuera realizado
era una zona bastante degradada, así que creo que es bueno ver áreas de
la ciudad que van siendo rejuvenecidas; lo mismo que ver cómo cada vez
más gente se decide a ir a vivir de vuelta al centro histórico y ese tipo
de cosas. Pero también es cierto que hay una gran cantidad de edificios
que se construyeron recientemente, sobre todo bloques de apartamentos.
La verdad es que fueron construidos muy rápidamente.
Cuando
estás en ello da la sensación de que fueron hechos con materiales muy
baratos, las paredes parece que estuvieran hechas de papel y cosas como
ésas. Y encima son clones del resto de los otros bloques que se
levantaron por toda la ciudad en los últimos años. Éste es un asunto
polémico actualmente, que incluye casos de corrupción en la reocupación
de terrenos alrededor de la ciudad. No voy a entrar en este tema porque
no tengo todos los detalles al respecto.
De
todas maneras, no parece haber demasiada reverencia por ciertos edificios
y lugares históricos de la ciudad. A fin de cuentas es algo que tiene
que ver con el dinero. Por ejemplo, hay un edificio histórico muy importante
a la vuelta de la Oficina Central de Correo en O´Connel Street
que está a punto de ser demolido, para que en su lugar se construyan locales
comerciales. En ese sentido sí se están perdiendo muchas cosas a cambio
de que el negocio pueda prosperar.
Estás
trabajando en un proyecto que aborda este tipo de cuestiones referidas
a la vida en Dublín. ¿Podrías comentar algo de lo que estás preparando?
Se trata de una serie de retratos de gente en sus casas. Como lo decía
antes, alquilar y comprar propiedades en Dublín es realmente caro. Creo
que es la ciudad europea con el costo de vida más alto; o al menos es
una de las tres más caras. El de la vivienda es un gran problema social
que tenemos aquí debido a ello, y la cantidad de gente sin hogar va en
aumento.
Las
fotos van a ser sobre diferentes personas en situaciones diferentes, y
de condiciones financieras variadas, como estudiantes, inmigrantes, muchas
familias y algunos amigos, en sus respectivas casas. Con suerte, les dará
a quienes las vean una idea de los niveles de vida que hay aquí en estos
momentos, y de lo poco que se puede conseguir en Dublín a cambio de las
enormes sumas de dinero que tienen que malgastar para ello.
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